Bajo el lema «la dignidad es nuestra medida», los sindicatos alemanes lanzaron ayer el primer gran ataque contra el Gobierno de gran coalición y la patronal germanos, a la vez que llamaban a una gran movilización nacional para impedir el desmantelamiento de las estructuras sociales del país que desea impulsar el Ejecutivo de Angela Merkel.
Más de medio millón de personas participaron en varias movilizaciones reivindicativos organizados por todo el país para celebrar la gran fiesta de los trabajadores y escuchar el nuevo mensaje de los sindicatos. En el acto central, realizado en Wolfsburg -la sede de Volkswagen, que prepara un duro ajuste laboral-, el presidente de la Confederación de los Sindicatos Alemanes (DGB), Michael Sommer, arrancó aplausos de casi 10.000 participantes cuando criticó las reformas que desea aplicar el actual Gobierno y anunció que los trabajadores no se quedarían con los brazos cruzados
«No nos quedaremos mirando sin presentar resistencia mientras se desmantela, pieza a pieza, el sistema social», advirtió. «Queremos una política que haga posible la creación de nuevos puestos de trabajo y que asegure condiciones laborales dignas», añadió.
Los sindicatos temen que los planes para reformar el sistema sanitario del país y el compromiso que existe para aligerar la ley que protege el despido porque perjudican los intereses de los trabajadores y favorecen al gran capital.
Capitulación
«El Gobierno está capitulando ante los intereses del gran capital y los ejecutivos están más interesados en sus cuentas de banco que en la dignidad de los trabajadores», denunció el dirigente sindical.
Las celebraciones del Primero de Mayo no contaron esta vez con la presencia de la canciller, Angela Merkel, ni -reflejo de la actual composición del Gobierno de coalición- del Partido Socialdemócrata (SPD), un aliado tradicional de los sindicatos, que también fue víctima de los ataques. El nuevo jefe del SPD, Kurt Beck, dio ayer el un importante paso que puede provocar una grave crisis en el Ejecutivo al anunciar que está en contra de introducir cambios en la ley que protege el despido, una medida que fue aprobada durante las negociaciones destinadas a formar el actual Gabinete.