El pudor, el decoro, el recato, y también la decencia y el embarazo son conceptos que se enfrentaron desde siempre con desigual fortuna contra la provocadora y avasalladora desvergüenza. Y tanto el pudor como la indecencia son guerreros que han cambiado de uniforme según las épocas. Recato, decoro y palabras parecidas suenan a catecismo de doncella intachable allá en otras eras como cuando los lances entre caballeros y aun mucho después en décadas cercanas a estos cambiantes días. Palabras con un sentido que se ha quedado más viejo que la faltriquera de La Celestina. Voces casi mudas. 'No tienen pudor', se oye decir al paso de las muchachas de diminuto aunque descarado tanga, desvelando la falla que divide las posaderas, el ombligo desafiante cara a los vientos del norte y los pechos aireados al aire del tiempo. Por esto resultaría que las jóvenes de hoy son unas desvergonzadas. ¿Qué quieren decir ahora la discreción y la compostura? Realmente no significan nada si no reportan dividendos.
Ahí están los beneficios que se derivan del pudor en el negocio farmacéutico. Una encuesta en Gran Bretaña revela que el pudor les sale por una media de 3,80 euros de compras suplementarias a los hombres cuando van a la botica y el doble a las mujeres, es decir, ellas gastan más a causa de que son más vergonzosas. Y los boticarios se calzan las botas. Los británicos se pulen gran cantidad de pasta en pasta de dientes y otros productos bucales cuando entran a comprar condones en la farmacia. Los preservativos pasan a ser de este modo beneficiosos para la higiene dental. El 'colgate' en estos casos viene a pedir de boca a la hora de adquirir anticonceptivos. El pudor, que llamó Jardiel Poncela 'hemorragia interna del deseo', es responsable de que vayas a por cremas hemorroidales y salgas también con un champú contra la caspa; o solicites loción antipiojos lo que te obliga a llevarte juntamente una caja de aspirinas; o pedir el test del embarazo que se vuelve tan embarazosa empresa que se acaba comprando a la fuerza para vencer el pudor cualquier otra cosa innecesaria. Con los pudorosos se hace negocio y se saca tajada de similar manera que los donjuanes se beneficiaban de las pudorosas damiselas.