El Ciudad Real conquista la Copa de Europa Los manchegos se exhibieron otra vez ante los navarros en el choque de vuelta LEONTXO GARCÍA/COLPISA CIUDAD REAL  CAMPEONES. La plantilla y el cuerpo técnico del Ciudad Real celebra la victoria. / EFE | | Imprimir Enviar | | | CIUDAD REAL 37 - SAN ANTONIO 28 | Ciudad Real: Sterbik (diez paradas), Kallman, (3), Rutenka (6), A. Entrerríos (2, uno de penalti), Métlicic (2), Dzomba (3, uno de p.), Uríos (7) -equipo inicial, en ataque-, Dinart (2), Jakobsen, Fis (2), Davis (1), Stefansson (7, dos de p.), Pájovic (2) y Hombrados (diez paradas).
Pórtland San Antonio: Svensson (cuatro paradas), Lozano, Juancho (1), Jorgensen (1), Bálic (1), Rocas (4), Níkolic (2) -equipo inicial, en defensa-, Ortigosa (2), Ruesga (2), Martín (3), Carvajal (5), Lubej (2), Boessen (5, todos de p.) y Kasper Hvidt (cuatro paradas, uno de p.).
Árbitros: Olsson y Hansson (Suecia).
Marcador cada cinco minutos: 2-2, 6-4, 11-5, 15-6, 18-8, 21-11 (descanso), 22-15, 26-17, 28-20, 30-23, 34-26 y 37-28. | |
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El Ciudad Real transformó la final en una exhibición y confirmó que es el mejor equipo del mundo. Los seis goles de renta que ya logró en Pamplona se convirtieron en 17 a los 24 minutos. La máquina manchega borró otra vez de la pista al Pórtland San Antonio, como había hecho desde octavos de final con el Pick Szeged húngaro, el Celje esloveno y el Flensburgo alemán, para lograr su primera Copa de Europa, la undécima de un equipo español desde 1991.
Para que los navarros hicieran un milagro en el Quijote Arena, repleto con más de 5.000 espectadores y con la reventa a más de 300 euros, había que facilitarle tres cosas: un alto rendimiento del genial croata Bálic, central del Pórtland, tocado por una lesión de rodilla; la ineficacia de la defensa en 5-1, con la que el equipo manchego hizo estragos en Pamplona; y un resultado favorable en el descanso a los hombres de Zupo Ekisoain, que pusiera nerviosos a los de Talant Duishebáiev. Nada de eso ocurrió: Bálic seguía a medio gas; el 5-1 era un muro de hierro con un cuchillo perpendicular en el centro (el avanzado Davis) que cortaba en dos el ataque del San Antonio, con el maravilloso portero Sterbik en la retaguardia; y, en consecuencia, el primer tiempo fue por momentos el equivalente a las exhibiciones del equipo de baloncesto de los Harlem Globetrotters: 18-7 en el minuto 24.
La segunda parte fue un aperitivo de la gran fiesta final de un equipo que gana su primera Copa de Europa con un entrenador debutante, Duishebáiev, quien falló precisamente el último balón de la final del año pasado ante el Barcelona, que ganó por un gol. El dominio español en Europa durante los últimos quince años se debe sobre todo a los azulgrana (siete títulos), y se completa con el Teka Cantabria, Elgorriaga Bidasoa y Pórtland.
Nadie podía augurar en septiembre, al inicio de la temporada, que los galácticos de La Mancha fueran a protagonizar en abril un triunfo casi humillante, la victoria más contundente en la historia de las finales de la Copa de Europa. Pero Duishebáiev fue conjuntando a sus estrellas, hasta convertirlas en el mejor equipo del mundo que, curiosamente, va el tercero en la Liga Asobal por esos tropiezos iniciales. Pero casi nadie se acordaba este domingo de eso en Ciudad Real, una ciudad entregada al balonmano.
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