Marco Melandri (Honda) ganó el Gran Premio de Turquía de MotoGP, en el que el español Dani Pedrosa (Honda) llegó a remontar hasta 16 puestos para caerse en el inicio de la última vuelta, cuando iba tercero. El circuito de Estambul Park vivió una jornada histórica en el que los pilotos de la categoría reina representaron de alguna forma el relevo generacional de la categoría. Los tres primeros -Melandri, Stoner y Hayden- tienen menos de 25 años. Melandri, ganador el año pasado en el primer gran premio de motociclismo celebrado en este país, lo volvió a hacer ayer en una cerrada lucha con el australiano Casey Stoner (honda) y con Pedrosa.
Esta vez, la contrario de lo que ocurrió en la primera prueba del campeonato, disputada en España, Pedrosa, que entonces fue segundo tras el italiano Loris Capirossi (Ducati), optó por la ambición y se fue a ganar. Eso le costó subir al podio. La rueda delantera ya había avisado en la penúltima vuelta al piloto de Repsol de que no aguantaría más. Cuando el español perseguía a Melandri y a Stoner, el neumático le mandó al suelo sin piedad. Dani nunca había fallado en una última vuelta y ayer lo fue a hacer cuando podía haber inscrito su nombre en lo más alto del Mundial, en su tercera prueba en la categoría con 20 años.
Aun así, el tres veces campeón del mundo se subió de nuevo en la moto y acabó decimosexto. Melandri se hizo con la carrera al ganar en un mano a mano a Stoner en el último giro. La cruz también cayó del lado de otro español: una vez más le tocó a Sete Gibernau (Ducati), que dominó a placer durante once vueltas hasta que su neumático trasero se degradó tanto que sólo pudo ser undécimo, mientas que su compañero de equipo, Loris Capirossi, fue sexto y perdió el liderato del campeonato, que ahora encabeza Hayden (Honda).
Rossi no iba de farol
Otro de los destacados fue Toni Elías (Honda), quien se peleó al final de la carrera con Valentino Rossi (Yamaha), al que llegó a enseñar la rueda en alguna ocasión cuando se disputaban la cuarta plaza, y marcó la vuelta rápida en la penúltima para ser quinto y situarse en la séptima posición del mundial. Rossi, por su parte, demostró que no iba, como otras veces, de farol al comentar a los periodistas que sería prácticamente imposible que ganara e, incluso, que luchara por el podio. Sin embargo, salió undécimo, perdió puestos en la primera curva y acabó cuarto.
El siete veces campeón del mundo afronta una difícil situación y ve cómo el campeonato se le complica al surgir nuevos rivales. Cada prueba la ha ganado un piloto distinto: Capirossi, en España; Valentino, en Qatar; y Melandri. Eso sí, todos italianos. La Yamaha de Rossi no puede con las Honda, que metieron tres de sus motos en los tres primeros puestos y, tal y como el campeón del mundo de MotoGP ha reconocido, no dan con sus problemas. Rossi vive así su comienzo de mundial más complicado. Y los aficionados el más interesante de los últimos tiempos.