Las fuerzas de seguridad egipcias se enfrentaron ayer en el centro de la península de Sinaí con un grupo de hombres armados a los que se busca en relación con los ataques registrados esta semana en varias ciudades del país. Uno de los presuntos terroristas murió en los tiroteos, mientras que otro resultó herido.
Además, la Policía detuvo a dos sospechosos vinculados con los atentados. Tres de las acciones terroristas tuvieron lugar el lunes en Dahab, causando 18 muertos y 75 heridos, según los últimos datos oficiales, mientras que dos suicidas se inmolaron contra la fuerza multinacional de observadores desplegada en la zona.
Las fuerzas de seguridad estiman que uno de los arrestados es la persona que en la víspera de los ataques terrorista de Dahab recogió a tres beduinos en el centro de la península y los condujo hasta el balneario. El segundo detenido es quien condujo en su vehículo a uno de los dos kamikazes que el miércoles atentaron contra la fuerza multinacional de observadores cerca de la frontera con la franja de Gaza y cuyo vehículo «ha desaparecido», según la Policía.
Las autoridades creen que las cinco acciones terroristas están relacionadas y sospechan de un pequeño grupo denominado Tawhid wal-Yihad (Unificación y Guerra Santa), que tiene su base en el norte de la península del Sinaí. En los últimos meses, esta organización ha cometido varios atentados en la zona, que han dejado casi un centenar de muertos.
Los Hermanos Musulmanes, la principal organización islamista egipcia, que está proscrita en el país, aunque se toleran algunas de sus actividades, se apresuró a condenar los atentados. Su máximo líder, Muhammad Mahdi Akef, manifestó que lo ocurrido en Dahab son «operaciones terroristas y peligrosas». Sin embargo, en la misma entrevista a una cadena de televisión saudí, Akef justificó las acciones que lleva a cabo la resistencia palestina contra Israel, al que calificó de «ocupante».