Dos poderes pujantes y dominadores como el del CSKA y el Maccabi chocan hoy (20.30 horas, La 2 y Teledeporte) en la gran final de la Euroliga que acoge el Sazka Arena. Dos plantillas de calidad y potencial desbordantes, dos conceptos baloncestísticos modernos orquestados por dos batutas magistrales como las de Ettore Messina y Pini Gershon aderezan un plato de alta cocina, una batalla sin cuartel que promete ser digna del premio final que espera al ganador.
Tras la demostración de fuerza ante el TAU, el conjunto macabeo se asemeja a un bólido sin freno en pos de un logro histórico. Si suma su tercer título consecutivo, el equipo hebreo entraría en la leyenda al igualar la marca de victorias consecutivas en una 'Final Four' lograda por la Jugoplastika. El orgullo de un país como Israel y el incondicional apoyo de una afición que abarrotará el Sazka Arena son los impulsos emotivos de un equipo que no concibe el mañana en caso de derrota. Por su parte, el CSKA quiere rematar con un triunfo cuatro años de amarguras en la 'Final Four'.
Aguantar la presión
Para el técnico del CSKA, Ettore Messina, el factor ambiental en contra obligará a sus jugadores a realizar un esfuerzo colosal. «Vamos a entrar en la guarida del león y también sabemos que no muchos apuestan por nosotros». El entrenador macabeo Pini Gershon quiere que sus jugadores soporten la responsabilidad de intentar lograr su tercera Euroliga consecutiva. «Va a ser muy duro y espero que el equipo pueda con la presión del reto que tienen delante. Nos medimos a un gran combinado con un entrenador muy experimentado», asumió.