Dmitry Piterman anunció ayer que el Alavés demandará al Ayuntamiento por negarse a prorrogar la cesión de uso exclusivo de Betoño y lo tildó de «fraude». El presidente reveló esta denuncia en una rueda de prensa a la que ordenó acudir a la plantilla, incluido el cuerpo técnico. Se vivió, por tanto, una situación surrealista, con jugadores y periodistas compartiendo sala en Mendizorroza.
«En Betoño, el Alavés ha invertido tres millones de euros y dudo mucho de que alguien que tiene una capacidad mental más grande que un reptil -en referencia a Gonzalo Antón- invierta ese dinero para dos años», dijo para, a renglón seguido, afirmar que «es un fraude y vamos a denunciar al Ayuntamiento». «Se creen que aquí hay algún tonto, pero no lo hay. Quizás antes sí podía haberlo», enfatizó Piterman.
Hace una semana, el alcalde Alfonso Alonso anunció que el Consistorio envió un requerimiento notarial al club para que «abandone ordenadamente» el complejo antes del 30 de junio al expirar la cesión. El objetivo es que Betoño sea el centro de una fundación que agrupe a todos los clubes de la ciudad, incluido el Alavés. Piterman también acusó al Ayuntamiento de deberle aún «17.000 euros» del contrato de esponsorización de la camiseta de la temporada pasada.
«Oportunistas»
El máximo accionista no sólo cargó contra el Ayuntamiento, sino también con Sentimiento Albiazul, después de que presentara las acciones suficientes para forzar una junta extraordinaria. «Tres personas de ese colectivo tienen 14 acciones; yo, 9.153. Hablan de que una gran masa social ha firmado y sólo lo han hecho 200 de 2.000 accionistas. Para mí es una victoria clara. Tendrán que reconocer que los que mandan son accionistas y no cualquier persona». Y de seguido se preguntó dónde están las 6.000 firmas que recogieron las peñas. «Aún no las he visto; a lo mejor son sólo 500».
Sobre la ampliación del consejo recordó que «hay tres plazas y si alguien quiere entrar, tiene que tener el 16,5%» y rechazó crear un ente consultivo. «Ni agua. Si alguien quiere comprar, pone 30 millones y compra. Sólo tengo sentimientos para mi familia. Es mi inversión. Son oportunistas y me chupa un huevo». Por último retó a la plataforma «a reunirnos cada tres semanas y si aprueban algo, podéis pasar de ese payaso que baja en la plaza de Vitoria en verano y me tiro yo. Las firmas me dan igual. A lo mejor recogen más contra el alcalde. Algún día habrá que hacer esta iniciativa en el campo».