No le falta razón a Antonio Banderas cuando expresa su resquemor inicial al leer el guión de 'Déjate llevar': ya no es el jovencito de 32 años de 'Los reyes del mambo tocan canciones de amor', y su estatus en Hollywood le permite rechazar arquetipos de latino sensual. El malagueño hizo de tripas corazón y aportó su carisma a un filme que no le va a proporcionar una nominación al Oscar, pero que le ha brindado halagos de la crítica: «Banderas es razón suficiente para ver 'Déjate llevar'», alaba el gurú Roger Ebert. «No hay nadie al que le quede mejor un traje», piropea 'Variety'.
Tampoco le ha ido mal a la Liz Friedlander, directora de videoclips para U2 que, pese a las malas críticas, lleva amasados 30 dignos millones de dólares con esta película. «Predecible» y «facilona» son adjetivos que se repiten en las reseñas estadounidenses. La crónica real de las hazañas de Pierre Dulaine no soslaya ningún cliché de las historias de superación y los dramas escolares. Los alumnos de un conflictivo instituto del Bronx aprenderán las lecciones de la vida a través del baile. El profesor recién llegado sabrá conquistarlos cuando invente un nuevo estilo que mezcle los bailes de salón de toda la vida con los ritmos hip-hop. Banal pero efectiva, 'Déjate llevar' confirma el aprecio del público americano a Banderas y su buen ojo y modestia al elegir proyectos.