El guionista de cómics Alan Moore imaginó en 'V de Vendetta' un Londres inundado de cámaras en las calles. No sospechaba que hoy la ciudad cuenta con el circuito de seguridad más sofisticado del mundo. Íñigo Domínguez escribía hace tres años el guión de 'The Listening' junto al director Giacomo Martelli, sin saber que muchos de sus acontecimientos de ficción se verían superados por la realidad. «La perversión de las compañías privadas en la guerra de Irak, las torturas de Abu Ghraib Creíamos que nos estábamos pasando y resulta que somos unos angelitos».
Domínguez, corresponsal de EL CORREO en Roma desde 2001, debuta como guionista con un filme que llega hoy a un centenar de cines italianos de la mano de Medusa, la todopoderosa distribuidora de Berlusconi. Rodado en inglés con actores americanos e italianos y un presupuesto de 3 millones de euros, 'The Listening' ('La escucha', 'In ascolto' en su título italiano) denuncia las maquinaciones de una agencia gubernamental que, en nombre de la seguridad, vulnera la privacidad de Estados y particulares. Cualquier parecido con la realidad no es pura coincidencia.
Domínguez y Martelli reabren el escándalo descubierto por periodistas neozelandeses y británicos a finales de los 90, cuando se supo que la Agencia de Seguridad Nacional (NSA) estadounidense contaba con un sistema global para interferir las comunicaciones, bautizado 'Echelon'. «Nos hemos documentado escrupulosamente», insiste Domínguez. «Todo aquel sistema instaurado en la 'guerra fría' se ha perfeccionado tras el 11-S y esta 'guerra contra el terrorismo' que vivimos. Resulta que la NSA es incluso más poderosa que la CIA. Pueden escuchar conversaciones telefónicas y leer e-mails hasta en la fibra óptica submarina». La reciente detención de un dirigente de Al-Qaida fue posible gracias a esta red espía. «Bastó que apareciera en televisión para que el sistema rastreara su voz. Detectan palabras claves: por ejemplo, el nombre de un explosivo».
Fetiche de Tarantino
'The Listening' ofrece por primera vez imágenes aéreas de la estación de seguimiento de Menwith Hill, al norte de Inglaterra. Hasta las tarjetas de identificación de los espías son similares a las reales. Sin embargo, lejos de guardar un aire documental, esta ópera prima de un director de 29 años apuesta por el espectáculo inteligente. Fiel a Hitchcock, su trama sigue a un falso culpable, una víctima de escuchas a la que defiende un espía de la NSA con mala conciencia cuando descubre que la agencia está al servicio del espionaje industrial. «No es ciencia-ficción», matiza el periodista. «Boeing ganó a Airbus una partida de aviones a Arabia Saudí gracias a ellos. Sabían todas las condiciones de la adjudicación».
La actriz Maya Sansa -según 'The New York Times' la nueva Anna Magnani- y el actor fetiche de Quentin Tarantino Michael Parks ('Kill Bill') encabezan el reparto de un filme con un acabado técnico impecable, rodado en Roma, la isla de Elba y el macizo del Mont Blanc en los Alpes. 'The Listening' saltará a los cines europeos aunque, de momento, no tiene distribución en España. Los 'thrillers' de conspiraciones políticas de los 70 -'Todos los hombres del presidente', 'La conversación'- han guiado a sus autores. «Aquí los espías no son 007, sino hastiados funcionarios. Lo mejor que se puede decir de la película es que no parece italiana».