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Miércoles, 26 de abril de 2006
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LA RIOJA
MARÍA JESÚS SALINERO FILÓLOGA
«A las personas mayores nos han exiliado del mundo de la infancia»
La profesora de la UR expuso ayer las claves y los puntos de vista de Saint Exupéry a través de la lectura de su obra maestra, El Principito
«A las personas mayores nos han exiliado del mundo de la infancia»
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A mil millas de tierra habitada, en el desierto del Sahara, un aviador cae. Y, en mitad de la aventura, encuentra a un personaje insólito: el Principito. Este le contará sus experiencias en otro planeta: el planeta metafórico de la infancia. A través de este regreso, que nos deja constancia de que no hay destino más alejado que el del olvido, el aviador cambiará su vida... Y Antoine de Saint Exupéry (1900-1944) construyó, en 1943, un año antes de su muerte -desapareció sin dejar rastro en una misión bélica de reconocimiento-, una obra maestra de la literatura universal. La profesora de Filología francesa de la UR, María Jesús Salinero, ofreció ayer una lectura de la obra a las seis en la Biblioteca Pública, dentro de las Jornadas de Lectura del Día del Libro. El turno, hoy, es para Claudio García Turza, con su lectura de los Milagros de la Virgen.

-¿Cómo puede enmarcarse 'El principito' dentro de la obra de su autor?

-A Saint Exupéry lo marcan dos cosas: su -muy feliz- niñez y la aviación. Ambos se conjugan en su obra. El Principito, la obra maestra de la literatura infantil, lo da a conocer. En ella habla de todo lo que es esencial en el ser humano: la amistad, la felicidad basada en el cumplimiento del deber...Y la infancia. Él introduce el mundo de la infancia porque cree que las personas mayores hemos sido voluntaria o involuntariamente exiliadas de él y casi no lo recordamos. El Principito es un recordatorio y un viaje de vuelta allí.

-Refrésqueme la memoria: ¿y qué significaba aquella imagen de la serpiente engullendo un elefante?

-El dibujo para los mayores es un sombrero, y para él es un elefante que ha sido tragado por una boa... Los adultos no lo entienden, porque sólo ven la apariencia y no la realidad. Lo expresa muy bien el personaje de el zorro: «No se ve bien, sino con el corazón. Lo esencial es invisible a los ojos».

-Y, ¿lo verían los niños de ahora?

-Lamentablemente los niños de ahora no leen, y no estimulan la imaginación. Son cautivos de la imagen pasiva y del mínimo esfuerzo. Además, empiezan a ser adultos antes de hora

-Pero, ¿no podemos caer en la tentación del bucle melancólico y nostálgico de 'lo perdido'? ¿Afirmar la infancia es negar la edad adulta?

-Yo creo que Saint Exupéry era lo suficientemente inteligente para no afirmar una negando la otra. Él creía que los humanos tienen virtudes impresionantes, como el heroísmo. De hecho, se presentó como voluntario a una misión muy arriesgada contra los nazis en la Francia ocupada de la II Guerra Mundial y murió. No, la infancia, donde se es más espontáneo, sincero..., tiene valores positivos. Pero, recordar al niño que llevamos dentro no implica dejar de ser una persona responsable: ambos mundos son conciliables.



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