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Miércoles, 26 de abril de 2006
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DEPORTES
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El sueño del Villarreal se hace añicos
Lehmann detuvo un penalti a Riquelme en el último minuto El equipo castellonense tuvo siempre contra las cuerdas al Arsenal
El sueño del Villarreal se hace añicos
FRANCO se lamenta de un error en una clara ocasión de gol. / EFE
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VILLARREAL 0 - ARSENAL 0
Villarreal: Barbosa, Javi Venta, Quique Álvarez, Peña, Arruabarrena (Roger, min. 82), Josico (José Mari, min. 62), Senna, Sorín, Riquelme, Forlán y Franco.

Arsenal: Lehmann, Eboué, Touré, Campbell, Flamini (Clichy, min. 8), Hleb, Fabregas, Gilberto, Reyes (Pires, min. 69), Ljunberg y Henry.

Árbitro: Valentin Ivanov (Rusia). No mostró tarjetas amarillas.

Incidencias: Partido de vuelta de las semifinales de la Liga de Campeones. El estadio de El Madrigal presentaba un lleno espectacular: 23.500 espectadores. Césped en perfectas condiciones. El público despidió a su equipo con una sonora ovación como premio a su gran esfuerzo.

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El Villarreal murió de forma agónica. Riquelme falló un penalti en el último suspiro del partido. Pero Lehmann, el sustituto de Kahn en la selección alemana, paró la alegría de Villarreal, que acabó llorando la oportunidad perdida. El equipo castellonense recuperó a tiempo sus señas de identidad para no dar por perdida la eliminatoria y regalar el pase a la final al Arsenal que, en contraposición, perdió sus señales más significativas.

Y, todo, porque los castellonenses arreglaron todos los problemas que evidenciaron en Londres. El centro del campo, fundamental en cualquier equipo pero más en éste, se hizo el señor del encuentro. Senna y Josico estuvieron soberbios, cubriendo las espaldas a Riquelme y dejando que Sorín se sumara al ataque con más tranquilidad.

Tras apuntalar la medular, el genio argentino empezó a manejar el encuentro. Riquelme apareció y marcó el tiempo del partido. Por él pasaban todos los balones, ayudado por Forlán y Franco. Los delanteros bajaban a jugar entrelíneas, lo que volvían locas a las líneas inglesas. El entramado defensivo planteado por Arsene Wenger es una maravilla para atar en corto a los arietes y parar a las segundas líneas; pero sufre en demasía cuando los atacantes están móviles.

El 99, una pesadilla

Eso es lo que hizo sobre todo el tiempo Guille Franco. El mexicano se desfogó en dar facilidades a sus compañeros en el momento de sacar la pelota. Se movió por todos los lados, mientras Forlán remataba. El uruguayo tuvo la mejor oportunidad del partido, cuando Franco le cedió una bola de cabeza y mandó fuera con el marco vacío. Fue la mejor oportunidad del 'submarino amarillo', que no afinaba la puntería. El delantero del dorsal extraño -lleva el 99 porque se lo pidió el presidente Fernando Roig- fue una auténtica pesadilla.

Estuvo en todas las jugadas peligrosas de su equipo. Remató de cabeza, con el hombro o con la chepa todos los centros que le llegaban desde la bandas. Incluso reclamó un penalti por empujón -leve- de Gilberto en su enésimo salto de cabeza. Fue un auténtico incordio para los ingleses, que sólo se dedicaron a defender y dejar pasar el tiempo. No se acercaron a la portería de Barbosa, que fue un espectador de lujo. Pero a pesar del dominio, el marcador no se movía.

Además, el Arsenal jugaba con el cansancio, el tiempo y su organización. No le sirvió. Un balón rechazado, bombeado, lo esperaba José Mari. Clichy le empujó, y el sevillano se fundió. Penalti en el minuto 89 y Riquelme toma la responsabilidad. Pero allí estaba Lehmann para parar la pena máxima y todas las ilusiones del Villarreal. El sueño se hizo añicos, pero mereció la pena.



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