Durante la Guerra Civil, los niños marchan de Bilbao: Mayo de 1937. Yo fui una de esas niñas que marchó con nueve años, y mi hermana no tenía los cuatro, y siempre he pensado que nuestras madres tuvieron que sufrir muchísimo. Las madres de los niños de la guerra que tuvieron que salir de Bilbao jugaron un papel muy importante y decisivo en aquellos momentos de angustia y difíciles. Se ha hablado muy poco de ellas, y esas madres tuvieron todo el mérito del mundo, de que nosotros, los niños, pudiéramos marchar de Bilbao, cuando el presidente Aguirre lo pidió. Nuestras pobres madres, incluida la mía, tuvieron que decidir ellas solas, sin poder consultar con sus maridos que estaban en el frente. Mandar a sus hijos fuera de España, sin saber adónde, pero ellas sabían que iban a países de paz. Cuántas preguntas sin contestación: ¿Qué pensarían nuestras madres? ¿Cuántas vueltas le darían a su cabeza antes de dar su consentimiento? Por ejemplo, ¿adónde llevarán a nuestros hijos? ¿Cuándo volverán? ¿En qué manos caerán? ¿Volveré a verlos algún día?
Cuando la guerra terminó, algunos de esos niños no pudieron volver a España, por situaciones políticas de los países en que se encontraban, hasta que fueron muy mayores; otros se perdieron por el camino y otros quisieron volver con los padres adoptivos, como fue el caso de mi hermana, ¿y la perdimos para siempre! Éstas son las consecuencias de la guerra, que nunca podremos olvidar. Nuestras madres merecen un homenaje por su gran sacrificio y valentía, querían salvar a sus hijos del horror de la guerra y así lo hicieron valientemente. Conservemos la paz que es muy bonita y grande.