El Correo Digital
Domingo, 23 de abril de 2006
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MOTOR
 
EDICIÓN IMPRESA
 
SIN ERRORES. Schumacher dio un giro perfecto al circuito en la vuelta de clasificación con su Ferrari y no dio ninguna opción a sus principales rivales. / AFP
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A Michael Schumacher todavía le quedan ganas de pelea. Consumidas generaciones de pilotos a su paso, boquiabiertos y aburridos tantos millones de espectadores ante sus desfiles triunfales, asentados en su palmarés casi todos los récords de la Fórmula 1, colmada su caja de caudales después de tantos años en la cresta de la ola, el alemán aún mantiene la ilusión y, lo que es más importante, la sonrisa en este nido de tiburones que es la Fórmula 1. Schumacher consiguió otra pole, la 66, una más que Ayrton Senna, otro récord. Y lo hizo delante de una hinchada que lo venera y de Fernando Alonso, que terminó quinto en la primera contrarreloj de clasificación de la temporada que no le dio problemas.
 
 

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