El lehendakari está dispuesto a posponer cualquier negociación política a que el Gobierno verifique la autenticidad del alto el fuego permanente de ETA, tal y como asumió en su reciente entrevista con el presidente Zapatero, pero mantiene tanto su intención de impulsar la constitución de una mesa multipartita a partir de septiembre, como su objetivo de lograr un acuerdo en Euskadi sobre el derecho a decidir y su ejercicio que sea sometido a consulta sin injerencia de Madrid. En un desayuno con periodistas, convocado ayer a la luz del nuevo escenario abierto por el anuncio de cese de la violencia, Juan José Ibarretxe rescató el planteamiento que había apuntado en su discurso de investidura del pasado 22 de junio y concretó hacia dónde pretende dirigirse una vez afianzada la paz: un pacto por «mayoría amplia» y «sin vetos» -eludió utilizar el término transversal- que reconozca la capacidad de decisión del pueblo vasco, establezca cómo se ejecuta y sea refrendado por su ciudadanía, a poder ser en los tres años que restan de legislatura.