 CAÍDA. Nene, precipitado en la carrera, cae a la hierba en un lance del encuentro. / IOSU ONANDIA |
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| LA FICHA |
0-0 Alineaciones
Mallorca: Prats; Maciel, Nunes, Ballesteros, Navarro; Jonás (Doni, m. 68), Pereyra, Basinas, Tuni (Okubo, m. 79); Pisculichi (Víctor, m. 68) y Arango.
Alavés: Costanzo; Edu Alonso, Gaspar, Sarriegi, Coromina; De Lucas (Carpintero, m. 50), Juanito, Astudillo, Nene; Aloisi (Elton, m. 88) y Bodipo (Mena, m. 76).
Árbitro
Mejuto González, del comité asturiano. Bien, en un partido sin demasiadas complicaciones. Amonestó a Maciel por el Mallorca y a De Lucas por parte del Alavés.
Incidencias
Alrededor de 20.000 espectadores en Son Moix. Se guardó un minuto de silencio en memoria del ex vicepresidente del Mallorca, Jordi Roselló.
Estadística
MALLORCA ALAVÉS
TIROS A PUERTA5/193/8
PARADAS DEL PORTERO35
JUGADAS EN EL ÁREA31
CENTROS AL ÁREA3614
SAQUES DE ESQUINA70
FUERAS DE JUEGO64
BALONES RECUPERADOS 6053
BALONES PERDIDOS8392
FALTAS2136
PENALTIS00
TARJETAS AMARILLAS11
TARJETAS ROJAS00
CAMBIOS00
ASISTENCIAS114 |
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Ante la sensación generalizada en la zona caliente de que perder ante un rival directo es una irremisible condena al descenso, Alavés y Mallorca hicieron ayer lo justo para empatar. En el aspecto futbolístico, el punto fue más bien de justicia ordinaria, de llevar a los dos equipos ante los fiscales deportivos que deberían velar por el espectáculo. En el ámbito clasificatorio, un dejarlo todo para el final, una especie de desafío entre ambos: a los dos nos vale, quedan cinco jornadas, parecían decir técnicos y jugadores, empeñados en reducir riesgos.
El Alavés, atenazado por la responsabilidad, ha perdido frescura y quizás ése sea ahora su problema lejos de Mendizorroza. Se presentó en Son Moix como un equipo de perfil bajo, sin más ambición que retener el empate inicial y buscar un contragolpe afortunado. Cerca de una hora permaneció -los primeros veinte minutos y los cuarenta siguientes al descanso- sin hilvanar acciones siquiera de peligro. Sostenido por un sistema defensivo austero, pero con graves problemas para presentarse en el área contraria. Sin juego, en realidad, más allá de un par de acciones de lucidez de De Lucas y Mena en los tramos finales de cada parte. Claro que el Mallorca, despedido en medio de una gran pitada, tampoco está para dispendios.
Escasas ocasiones
Pocas veces un partido con dos delanteros natos por equipo -Pisculichi y Arango; Bodipo y Aloisi- ha dado para tan poco en las áreas. Todos ellos abandonados a su suerte, sin más apoyo que su pelea y habilidad. Prácticamente tapiadas las bandas por ambas partes, era cuestión de buscar el espacio entre los ladrillos. Difícil tarea.
El Alavés se había plantado sobre el césped sin sorpresas. Con Gaspar de nuevo formando dúo de centrales con Sarriegi y Juanito finalmente en el doble pivote con Carpintero en el banquillo. Realmente, el equipo vitoriano compareció en Son Moix después de 25 minutos. Hasta ese momento cedió la iniciativa al Mallorca sin ser capaz siquiera de superar el centro del campo con la pelota controlada. El plantel de Manzano sujetaba a Nene y De Lucas y cerraba todas las vías de ataque. Astudilllo y Juanito apenas intervenían en la construcción.
Irritado ya Son Moix con un conjunto bermellón que descorchó el partido con ímpetu y se diluyó después, el Alavés gozó por fin de cierto manejo del balón. Y en la única pelota que Bodipo recibió en condiciones, aunque forzado, Prats tapó su remate. Dejó el cuadro vitoriano, no obstante, la sensación de que una mínima lucidez le abrió las puertas del triunfo.
Cambios para amarrar
Resultó un espejismo. Piterman, que comenzó la Liga acumulando delanteros en el once, se ha convertido ya, por pura obligación, a la fe defensiva. Retiró pronto a De Lucas para dar entrada a Carpintero y formó una especie de trivote, con Astudillo prácticamente por la banda derecha para taponar a un Mallorca que, en la misma línea, tiraba sin disimulo del contragolpe como única arma eficaz para alterar el guión.
Claro que el caso albiazul, una vez más, fue digno de estudio. A la mayúscula sorpresa -más bien ilógica deportiva- de dejar a Jandro fuera de la convocatoria se unió después el castigo a Rubén Navarro. Tras cuajar ante Osasuna una media hora final notable, calentó durante casi toda la segunda parte sin saltar al césped. Vamos, lo que se dice aprovechar el momento de los jugadores.
A cambio dio entrada a Mena, olvidado durante meses y que pese a ello en apenas quince minutos demostró que su ostracismo para dar minutos a Blago en los últimos partidos es otra incoherencia. El toledano estuvo cerca de liquidar el partido en los cinco minutos finales tras un gran envió desaprovechado por Elton -el Alavés acabó con cuatro medios centros- y una llegada donde no atinó con la portería.
Fue en un final de máxima tensión que no hizo desaparecer, en cualquier caso, la sensación de que el Alavés, por sus méritos, se llevó un punto y no perdió dos. Y es que en diez minutos de letargo dejó al Mallorca hasta tres claras opciones para sentenciar. Entre Tuni, Pereyra, que topó con el larguero, y Okubo absolvieron a los albiazules.
A cinco encuentros para la conclusión del campeonato, el Alavés se mantiene en equilibrio sobre la cuerda floja. Tan cerca de un final venturoso como de una brutal caída al precipicio.