El Correo Digital
Domingo, 16 de abril de 2006
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POLÍTICA
ÁLAVA    VIZCAYA
 
EDICIÓN IMPRESA
 
BALMASEDA. Ibarretxe, tras la Pasión viviente. / FERNANDO GÓMEZ
POLÍTICA
Los nacionalistas conmemoran hoy un Día de la Patria Vasca condicionado por la declaración de alto el fuego permanente de ETA y las fortísimas expectativas, alentadas después de casi tres años sin asesinatos de la organización terrorista, de que pueda asentarse un proceso que conduzca al cese definitivo de la violencia. No es la primera vez que las fuerzas abertzales celebran un Aberri Eguna bajo la esperanza de la paz: lo hicieron en abril de 1999, cuando los cargos municipales del PNV, EA y la extinta HB -el embrión de la futura Udalbiltza- compartieron actos conjuntos cobijados en el paraguas de Lizarra, aunque unos y otros mantuvieron sus convocatorias partidistas. El gesto de distensión de la cúpula etarra tampoco ha propiciado, esta vez, una unidad nacionalista plena en fecha tan simbólica. Este Aberri Eguna escenificará, más bien, la pugna que parece avecinarse entre un PNV consciente del riesgo de que su espacio electoral merme y la izquierda radical, que aspira a regresar a la legalidad política y rentabilizar en las urnas la desaparición de la violencia.
 
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