El Gobierno vasco solicitará formalmente la cesión temporal del 'Guernica' de Picasso al Ministerio de Cultura para su exhibición en el Guggenheim de Bilbao en 2007, año en que se cumple el 70 aniversario de los bombardeos de la villa de Gernika por la aviación nazi durante la Guerra Civil. Esta petición llega dos semanas después de que los senadores de PNV y EA reclamaran el traslado del lienzo, con el respaldo del PP, en la Cámara Alta.
Los documentados informes técnicos que aconsejan «reducir al mínimo las manipulaciones y evitar su transporte en cualquier medio de locomoción» no suponen una cortapisa para el Gabinete de Ibarretxe, que considera que «la tecnología del siglo XXI y los medios humanos y materiales necesarios permiten un traslado con todas las garantías».
«Creemos -admite el texto aprobado por el tripartito- que es factible que esta obra que ha recorrido medio mundo pueda realizar un viaje de ida y vuelta para exponerse, uniendo el cuadro y la ciudad mártir que le da nombre, en la tierra donde ocurrió la tragedia, sabedores de que lo que entonces ocurrió y en el cuadro se plasma, le sucedió en la persona de Gernika a toda la Humanidad».
«El Gobierno vasco y las instituciones públicas vascas -precisó la consejera de Cultura, Miren Azkarate- estamos dispuestos a poner los medios para hacer posible que la respuesta de Picasso a la atrocidad de la muerte y destrucción de Gernika se exponga en la antesala de donde ocurrió la tragedia y nunca pudo exponerse».
Con este acuerdo, en el que se considera al museo bilbaíno la «antesala de Gernika», se encauza de otra manera la demanda del cuadro anunciada por los representantes nacionalistas en la comisión de Cultura del Senado el pasado 29 de marzo. Entonces se instaba al Gobierno de la nación a realizar «las gestiones oportunas» ante el patronato del Museo Reina Sofía para que acceda, con las debidas garantías de conservación, al traslado de la obra para su exposición temporal en «uno de los museos de Bilbao». Así, reclaman un informe de la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando, a la espera de un veredicto favorable. El Gobierno vasco, por el contrario, no ve esta necesidad.
Por los viajes
El problema insalvable está precisamente en el grave deterioro del lienzo, precisamente porque realizó demasiados viajes de ida y vuelta hasta los años sesenta, tanto en Estados Unidos como en Europa. A fuerza de enrollarse y desenrollarse, la tela esta desgastada y la pintura agrietada en muchas zonas, sólo estabilizada por una capa de cera irregularmente aplicada y que amenaza con provocar más desprendimientos de materia pictórica.
El conocido rechazo a todo traslado del cuadro de la ministra de Cultura, Carmen Calvo, se basa precisamente en esta precaria situación del lienzo, descrita en el congreso de expertos reunido en enero de 1998 en Madrid. Hace unos días, Calvo insistía en que no estaba dispuesta a «hacer política con esto», ni a «poner en riesgo caprichosamente una obra de nuestro patrimonio público».
En respuesta a estas declaraciones, el Gobierno vasco acusó ayer a la ministra de manejarse con «desafortunadas expresiones» y «apriorismos políticos». En palabras de Miren Azkarate, llegó a desairar «a la sociedad vasca en unas afirmaciones que casan mal con los tiempos que corren y con las avenidas de paz y libertad por las que queremos transitar».
En cualquier caso, es el patronato del museo Reina Sofía, un órgano formado por 19 miembros -la mayoría de ellos de adscripción independiente-- bajo la presidencia de Juan Manuel Urgoiti (presidente del Banco Gallego), quien tiene sustancialmente la capacidad de decidir sobre los préstamos de los fondos del centro, aunque sus conclusiones precisan de una ratificación del Gobierno mediante una orden ministerial. «Esto se hace con cada obra que se presta», concluye un portavoz del centro.