Se quejan las actrices porque la edad las relega inmisericorde. Y se estiran la piel. Sin embargo, el color de la piel ha sido cinematográficamente un factor discriminatorio mil veces más cruel y vejatorio. Los amantes del cine ignoramos que hubo un Valentino negro, Lorenzo Tucker, y una 'Garbo negra' que brilló en la escena a finales de los años 20. Fue descubierta por King Vidor, Nina Mae McKinney, la 'primera diosa negra' de la gran pantalla. Una furia swing que con 16 años puso al todo-Hollywood de rodillas. Vidor es nominado a los Oscars, Nina Mae no. En aquella época se hablaba de ella. Después, dejó de existir y se borraron sus principios de estrella fulgurante y nada se conoce de su fin en la sombra densa del olvido.
¿La célebre joven del Sur rodaba por Sunset Boulevard en un lujoso deportivo? ¿Qué sentían ante sus ondulaciones vertiginosas en su primer exitoso film las artistas blancas? Nadie sabe nada. Los recuerdos se disiparon pues no consta ni una palabra sobre la diva de ébano en las monografías de la edad de oro hollywoodiense. Quedan una escueta biografía y algunas fotos grises desvaídas que circulan por Internet. Su triunfo dura lo que dura una película. No hubo más papeles. Más tarde, Dorothy Dandridge fue una 'Carmen Jones', el único gran papel, junto a Harry Belafonte, al que tuvo derecho.
En la América de la segregación es una historia que los actores negros conocen al dedillo. Se felicitaba George Clooney en la última gala de las estatuillas del 'progresismo' social que ha ido ganando etapas y citaba como ejemplo el reconocimiento a la actriz negra Hattie MacDaniel, inmensa secundaria, sirvienta de 'Lo que el viento se llevó'. Lo cierto es que las puertas les estuvieron cerradas y las cosas fueran singularmente penosas en el séptimo arte para la comunidad 'de color'. Su huella en la crónica de la gran pantalla atraviesa decenios sin apenas mención pese a que el primer sonido en una cinta lo puso un cantor de jazz. Los grandes intérpretes negros de hoy no deben olvidar a estos pioneros que abrieron vías vibrando de energía aunque solo les quedara figurar como criados y chóferes... Conocían las reglas y era siempre la oportunidad de su vida.