PRAGA BIEN VALE UNA HAZAÑA. Después de bostezar como un cocodrilo viendo el tercer Barça-Madrid, este de Liga ACB, y llegar a la conclusión de que a estas alturas de temporada, estos dos equipos y el TAU sólo tienen una idea en la cabeza y no es otra que llegar a la 'Final Four' de Praga, voy a cambiar el orden de los factores sin alterar el producto y esta semana empezaremos por la Euroliga. Mañana juega el TAU y un escalofrío recorre el espinazo cuando imaginamos lo que les espera. Ganar un partido decisivo como éste en un campo como aquel entra de lleno en el territorio de las hazañas que, de producirse, se contarán en Vitoria durante generaciones. Bah, ya derrotamos en Moscú al CSKA el año pasado en la semifinal, podrán pensar los optimistas. Y tendrán razón, pues aquello fue una machada. Pero esto de mañana, esto es otra cosa. Aquí hay que jugar bien, rebosar templanza, aguantar lo inaguantable y tener suerte con el arbitraje. Muchas cosas, que con que falle una sola, no se sale de allí sino con una cara de 'coglioni' que te llega a los pies. Aunque hay una cosa que me parece positiva. El nefasto arbitraje del jueves en Vitoria. No, no me he vuelto loco ni he dejado la medicación. La escabechina que intentaron provocar los impresentables pitolaris (cuando se es tan malo, se tiene tanta mala uva o se peca de premeditación y alevosía un árbitro se convierte en eso como poco) puede tener efectos beneficiosos. No dudo en que el TAU se habrá quejado donde corresponde y estando todo tan cercano, pues puede tener su influencia. Al menos para que no se repita el esperpento. De todas formas pienso que estos arbitrajes son más producto de lo malos que son los colegiados (siempre me ha gustado esta palabra) que de otras directrices más tipo conspiración de Expediente X. Es verdad que a la Euroliga le viene mejor que haya un equipo de cada país para extender el interés de su gran cita anual, y que la presencia de un conjunto español ya está garantizada, pero me cuesta creer en modificaciones interesadas de sus decisiones con objeto de beneficiar a un equipo. Igual es pura ingenuidad, o una defensa, porque si ya es difícil soportar su bajo nivel general de competencia, encima si pensásemos en intereses ocultos... En fin, mucha suerte al TAU y mucho todo, que lo van a necesitar.
LOS OTROS. No va a ser lo de Grecia, pero el partido del jueves en Barcelona promete también altas temperaturas. Cuando llega el Madrid y hay algo en juego, el Palau es lo más parecido a un campo tipo Panathinaikos. La irrefrenable y ancestral animadversión hacia la camiseta blanca unido a una sonoridad muy especial hace de ese recinto una olla donde como no tengas los nervios muy templados primero te cuecen y luego te devoran. También es verdad que ya no es como antes, pues el estómago lleno aplaca mucho y hace veinte años equipo y afición peleaban por derrocar al poder establecido y ahora los tiempos han cambiando y sus vitrinas están suficientemente llenas. Además todos estos años de oscuridad blanca hacen que se haya perdido un poco aquellas tensiones que se iban alimentando año tras año de partidos en la cumbre. Pero me da en el olfato que pasado mañana toda aquella liturgia, todo aquel temblor de columnas ante los gritos y cánticos volverá en su máximo esplendor para rodear un partido de esos que encumbra al que lo gana y hunde en la miseria al que lo pierde.
EL TINTERO. Donde esta semana se van a quedar unas cuantas cosas. Como lo del Lagun Aro, cuyo comportamiento, por indescifrable merece descifrarse y para eso necesitaré más líneas, o lo del Pamesa, que metió 4 puntos en un cuarto. Mira que es difícil hacerlo, pero lo consiguió. Como decían Tip y Coll, de todo eso y del gobierno, hablaremos la semana que viene.