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Lunes, 10 de abril de 2006
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DEPORTES
ATHLETIC
La fatalidad frena al Athletic
Tres lesiones en la primera parte colapsan a los rojiblancos, que se quedan sin el triunfo de la tranquilidad
La fatalidad frena al Athletic
LUCHA. El japonés Okubo cae ante Ustaritz (vio tarjeta en esta jugada) y Murillo. / FOTOS: IGNACIO PÉREZ Y LUIS ÁNGEL GÓMEZ
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LAS CLAVES
Golazo de Yeste

Una jugada magnífica del basauritarra permitió a los rojiblancos adelantarse a los dos minutos del partido.Sobrevienen las desgracias

Por orden: Prieto se va mareado, un error de Expósito trae el 1-1, Gurpegui es retirado conmocionado y Etxeberria pide el cambio.Entereza

Pese a que parecía ser el centro de las desgracias, el Athletic tuvo entereza en la segunda parte para buscar, aunque sin éxito, el triunfo. 1-1

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El destino reservó ayer demasiadas dosis de infortunio para el Athletic, un equipo que hace recuento de las desgracias que sufrió ante el Mallorca y no para. Además del duro golpe que supuso encajar el tanto del empate por un despiste de Expósito en una jugada que hasta entonces no tenía ningún peligro, los excesos de la fatalidad se resumen en forma de dos lesionados (Prieto y Gurpegui) por golpes en la cabeza y otro más (Etxeberria) con una lesión muscular. Todo en la primera parte y sobrevenido en el breve tiempo que transcurre entre el minuto 19 y el 42. La dictadura de la desdicha tuvo graves consecuencias para los rojiblancos. Clemente observaba con resignación desde el banquillo cómo se veía obligado a hacer un cambio cada diez minutos y a recomponer una y otra vez su esquema.

El Athletic se adelantó y, de repente, todo empezó a desmoronarse. Prieto recibió un balonazo e incapaz siquiera de mantenerse en pie fue relevado por Murillo a los 19 minutos.

Poco después, a Expósito le faltó la energía que tuvo Tuni en un balón insustancial que estaba en el banderín de córner y que el mallorquín convirtió en el centro del empate de Arango, lo mejor del Mallorca junto al brillantísimo Prats.

El recuento de desgracias no se detiene ahí. Un saque largo de Prats por el que luchaban Pisculichi y Gurpegui provocó una salida demasiado precipitada de Lafuente, quien golpeó con tremenda fuerza a Gurpegui, que se fue en camilla conmocionado camino de la clínica San Sebastián. Al menos, Rodríguez Santiago anuló por falta el posterior tanto del argentino, una decisión discutible.

Había sitio para otra lamentación más. Poco antes del descanso, Etxeberria pidió el cambio por una lesión muscular. Una pena, porque el elgoibarrés mostró tener más empuje como segunda punta, puesto en el que jugó ayer, que en la banda. De hecho, poco antes de retirarse cojeando lanzó una violentísima volea que Prats atajó como pudo.

Las lesiones dejaron a Clemente en el banquillo sin capacidad para maniobrar. Su diseño de partido pasaba porque Llorente desgastara en la primera parte a los centrales del Mallorca para que, en caso de necesidad, saltara Urzaiz en la segunda a marcar. El riojano no pudo imponerse en ningún momento y ciertamente quedó mal con su público, que esperaba más combatividad en él. Es cierto que no tuvo una tarde brillante, pero en su descargo hay que recordar su amplio ostracismo y que se trata de un delantero en construcción. Eso sí, para ser alguien importante debe mostrar más determinación a la hora de rematar (sólo lo hizo una vez en todo el partido) y no conformarse con asistir a los demás.

El Athletic se sintió desconcertado ante tanta adversidad, pero sus jugadores no perdieron la concentración en ningún instante. De hecho, se comportaron siempre con determinación, con garra y con la convicción de poder ganar en cualquier momento.

El día señalado

El de ayer era el partido predestinado para lograr el ansiado triunfo de la tranquilidad. Clemente había advertido la víspera. «Un triunfo nos da el setenta por ciento de la permanencia». Sus jugadores respondieron con vigor y determinación.

Yeste es, sin duda alguna, el jugador más excitante de este Athletic. Pese a que sufrió días antes del partido molestias estomacales (un percance que le persigue mucho), pudo se alineado de salida. Su aportación en la formación supuso una inyección de vitalidad para un equipo que esta campaña ha perdido toda su frescura arriba.

La apoteosis de su juego llegó enseguida, a los dos minutos. Convirtió un disparo de Gurpegui que se iba al banderín de córner en un gran control al que siguió después una obra maestra. Condujo la pelota con la izquierda, regateó a Prats y marcó con muy poco ángulo. Todo con la misma herramienta, con la zurda y, sorprendentemente, el primero de sus tres goles en el ejercicio que llega con esa extremidad, sin duda lo mejor que tiene en su arsenal. Una de las características más llamativas del gol es que Yeste fue capaz de combinar al mismo tiempo lo que se le reclama, estar atento al partido para recoger el tiro defectuoso de Gurpegui, con su principal cualidad, el manejo de la izquierda. Casi se puede decir que le resultó más difícil controlar el 'pepinazo' de su compañero que la jugada de incomparable belleza que le siguió después.

Luego comenzó el tránsito por la angustia y la desesperación de los rojiblancos. Al menos, las desgracias no lo arruinaron todo. El Mallorca creó poco peligro al margen del gol y Lafuente abandonó el campo sin ser exigido de verdad en ninguna jugada.

En todo caso, la imposibilidad de ganar no supone, por ahora, graves consecuencias para el Athletic. Mantiene sus tres puntos y el 'goal-average' como ventaja de seguridad con respecto al primero de los que baja y se encuentra con que falta una jornada menos. Hay que felicitarse además de que el grupo rojiblanco contara con la serenidad suficiente para sobrevivir a un partido lleno de trampas.



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