Tranquila y rodeada de su familia. Así pasó Rocío Jurado la primera noche en su casa de La Moraleja, de la que llevaba ausente casi tres meses. La Chipionera vio cumplido uno de sus sueños desde que fue internada en Houston el pasado 15 de enero: descansar en su domicilio, donde la esperaban sus dos hijos más pequeños y sus dos nietos. Jurado salió del hospital madrileño Montepríncipe, donde estaba ingresada desde el pasado 23 de marzo, el sábado por la tarde. En cuarenta y ocho horas se pasó de lo peor a lo mejor. Recuperada del cuadro de insuficiencia hepática sufrido esta semana, recibió el alta hospitalaria y, acompañada de su marido, José Ortega Cano, y su primogénita, Rocío Carrasco, se trasladó a su residencia, donde está atendida por dos enfermeras especializadas. En su dormitorio se ha habilitado todo lo necesario para que siga el tratamiento prescrito por los doctores.
«Imaginaos lo que es poder encontrarse de nuevo en casa y estar rodeada de todos los suyos», manifestó su hermano Amador Mohedano, quien añadió que la estrella «está bien. Estamos muy contentos». Las mismas palabras las pronunció Rocío Carrasco, para quien tener a su madre en casa es «una alegría muy grande». La primogénita de Rocío Jurado agradeció a los medios el interés demostrado por la salud de su madre.
También dio la gracias su esposo, Ortega Cano, que el Domingo de Ramos salió de 'Villa Jurado' elegantemente vestido para comprar los periódicos y una ramita de olivo a su esposa, que también recibió la visita de la madre del diestro, doña Juana, que acudió al domicilio con su hijo Eugenio. «Esta sensacional. Parece otra Rocío», resaltó el hermano de Ortega Cano.