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Sábado, 8 de abril de 2006
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DEPORTES
CICLISMO
Entre la lógica de Contador y el corazón de Samuel
La contrarreloj de Zalla decide hoy la Vuelta con 14 corredores en menos de 25 segundos Voeckler anunció su victoria antes de tomar la salida
Entre la lógica de Contador y el corazón de Samuel
CUIDADOS. Samuel Sánchez, acompañado de Iban Mayo, recibe las atenciones necesarias después del esfuerzo . / BORJA AGUDO
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EL GANADOR
Thomas Voeckler

Nació en : Schittgheim (Francia). Se crió en la isla de Reunión. 26 años.

Palmarés: Líder del Tour'04 diez etapas. Campeón de Francia. Etapa n Dunkerque. Etapa Ruta del Sur. Tour de Luxemburgo. Podio

1. T. Voeckler (Bouygues) 4h. 18m. 42s.

2. Jens Voigt (CSC) m.t.

3. Juanjo Cobo (Saunier) a 12 seg.

Mejores vascos

18. Juanma Garate (Quick Step) a 2m. 31s.

20. Unai Osa (Liberty) a 2m. 31s.

35. Mikel Astarloza (AG2R) a 2m. 31s.

Lider en la general

Samuel Sánchez 19h. 58m. 54s.

Incidencias

En la subida a Orduña, primera de la jornada, Menchov (Rabobank), ganador de la Vuelta al País Vasco en 2004, abandonó la ronda.

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La Vuelta al País Vasco es una balanza. Oscila entre una opción lógica, la condición de contrarrelojista de Contador, y una alternativa sentimental, el estado de forma y anímico de Samuel Sánchez, hijo adoptivo de Las Encartaciones. En cinco días han convivido en el equilibrio, en el mismo segundo. Así saldrán hoy en los 24 kilómetros de lucha individual que anudan un lazo sobre la carrera. Una resolución a penaltis, fiel al estilo histórico de esta ronda. «Quiero llegar así a la crono», decía Contador en Vitoria, de cara a un aire fresco, que lavaba la cara. La etapa le hizo caso. «Quiero salir de líder en la última jornada», deseaba Samuel bajo una redecilla de lluvia. Deseo cumplido. Maillot amarillo en casa. «Será el día más fácil, sólo dependo de mí», continuaba el asturiano del Euskaltel-Euskadi. «Samu tiene todo a su favor, el público, el terreno, pero no está tan habituado a mantener la concentración de una crono», replicaba su joven rival, ganador de esta etapa el año pasado. «Estoy mejor que en 2005, voy a más», proseguía Contador. «Estoy mejor que nunca», contrarrestaba Samuel. Y la balanza, con las dos palmas extendidas, duda. Hoy elige.

Ayer no era fácil tomar una decisión; más bien, no lo era de ningún modo. Hace años que los puertos encartados no estratifican el pelotón. Los ciclistas son tipos tradicionales, gente de hábitos. Y el quinto día de la Vuelta era, hasta esta edición, para un sector matinal. No fue así. En su lugar tocaba etapa. Pero el cambio no convenció a Voigt, un alemán experto en fugas al alba. Un madrugador. Ha ganado tres sectores matinales de esta carrera. Él tiene la costumbre de atacar en esta fecha. Los demás lo saben. Voeckler, por ejemplo, atento desde el inicio al alemán. Para el kilómetro seis ya se habían ido. Ellos y otros ocho espías (Cobo, Zaballa, Veloso, Caucchioli...). Entre ellos viajaba también un preso peligroso: Grivko, situado a menos de cuatro minutos del líder. Quería hacer un butrón en el podio. Al Euskaltel le comenzaba el turno de trabajo. Lo hizo, es un grupo que ha recuperado su estatura.

Al equipo de Gorospe le talla su objetivo: la general. No la etapa. Ésa era para el grupo de la evasión. Voigt, el más fuerte en los dos pasos por el alto de Beci, parecía el elegido. Por tradición. Aunque se le hizo tarde. Él es un ciclista matinal. Pudo dejar a Cobo, pero no a Voeckler, líder durante semana y media del Tour 2004. El francés portaba una misión secreta: por la mañana, antes de salir, un periodista francés le dijo que se iba, que dejaba la carrera para desplazarse a la París-Roubaix. «Pues te vas a fastidiar. Vas a tener que trabajar hoy», le advirtió Voeckler con una sonrisa. En la meta se alegró por el medio metro que le dio la victoria en Zalla sobre Voigt y, también, por el gesto que pudo dedicarle al periodista galo cuando se cruzó con él. El cronista tuvo que aplazar el viaje.

Se irá hoy. Ni él ni Voeckler tienen ya papel en la ronda. Ni ellos ni la mayoría. De hecho, la carrera cabe en dos platillos, sostenidos por una balanza. Contador y Samuel. Dos ciclista migratorios. Madrileño y asturiano formados en el ciclismo vasco. Contador en Guipúzcoa, en el equipo Iberdrola. Samuel, en Vizcaya, en el filial del Euskaltel. Dos rostros intactos por fuera, pero con heridas que queman por dentro. A Samuel le llegó el éxito deportivo justo cuando perdió a su madre. A Contador, una enfermedad cerebral estuvo a punto de enterrarlo hace dos años. Dicen las cinco etapas disputadas que ellos son los más fuertes, que Contador es el favorito de las matemáticas y que Samuel tiene a su favor el aliento popular, el paisaje -Avellaneda y Beci están poblados de sus recuerdos ciclistas- y la convicción de que se siente atraído por esta victoria. Antes recontaba decepciones; ahora triunfos. Es un ciclista convencido. Igual que Contador. Dos juramentados a ambos lados de la balanza.

Pero, cuidado, no son los dueños exclusivos del tiempo. A dos segundos, casi invisible, susurra su candidatura Evans, antiguo campeón del mundo de mountain bike. Un corredor imprevisible. A ocho segundos se oculta Colom, justo por delante del excesivo Marchante. Valverde, a diez segundos, se impuso esta fecha como test para medir su evolución en la contrarreloj. Sinkewitz, un alemán de sangre latina, comparte tiempo con el murciano. Y a 20 y 25 segundos, respectivamente, abonan sus opciones Vila y Azevedo. El navarro tiene la 'crono' en su mente, en sus venas, en su mirada. Ha vivido durante semanas, quizá años, para este día. Para él no es una etapa; es casi un juicio. Para Azevedo, el portugués gregario de Armstrong, es un día para el órdago. Y para todos ellos será la oportunidad para arrojar al suelo la balanza en la se columpian Contador y Samuel. La que nivela lógica y corazón. Hoy se verá qué, quién, pesa más.



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