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Martes, 4 de abril de 2006
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La energía atómica divide por primera vez al Gobierno de coalición de Merkel
La CDU quiere anular el acuerdo del SPD para cerrar las diecisiete centrales nucleares
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Después de convivir pacíficamente en el seno del Gobierno de gran coalición durante cuatro meses, los dos principales socios de la alianza política que gobierna Alemania, la CDU y el SPD, se enfrentaron ayer a un problema explosivo. En un interesado y peligroso cambio de estrategia, varios lideres democristianos decidieron unirse a los representantes de la industria atómica, que desean dejar sin validez un acuerdo alcanzado por el Ejecutivo anterior mediante el cual la primera potencia económica de Europa renunciaría a la energía atómica en un plazo de veinte años.

El pacto firmado en junio de 2001 fue ratificado durante las negociaciones para formar el nuevo Gabinete que dirige Merkel, una medida que garantizó el cierre paulatino de las diecisiete plantas nucleares germanas. Pero en vísperas de una cumbre informal entre representantes del Gobierno de la industria alemana y los consumidores, convocado por la canciller y que se realizó ayer en Berlín, varios lideres conservadores pidieron a sus socios socialdemócratas que dieran marcha atrás.

Plan para tres lustros

La cumbre, la primera de ese tipo en los últimos veinticinco años, debe trazar las primeras líneas de un plan energético destinado a cubrir las necesidades del país en los próximos tres lustros, además de lograr que el suministro de energía sea rentable y respetuoso con el medio ambiente.

Merkel, al tanto de las exigencias de la industria y de su partido, intentó por todos los medios dejar el explosivo tema del cierre de las centrales nucleares al margen de la agenda del encuentro. Para ello, recordó a su formación los acuerdos pactados con el SPD durante las cruciales negociaciones para formar el Gobierno.

Todo en vano. Ayer, la canciller fracasó rotundamente en su intento de dejar al margen de la cumbre el futuro de la energía atómica, y anunció, durante un encuentro con la dirección de su partido, que se abordaría todos los temas, incluido la producción de energía mediante las centrales nucleares. «No habrá tabúes y todos los temas estarán sobre la mesa» afirmó. Al término de la cumbre, Merkel reconoció que el asunto estará presente en la agenda en los próximos años y añadió que «supongo que seguirá siendo un tema controvertido».

La estrategia de la CDU y de la industria atómica es simple y convincente. Los expertos aducen que la energía nuclear, que actualmente abastece el 30% de la que consume el país, garantiza precios más bajos y no contamina la atmósfera. «En un futuro previsible no se puede renunciar a su uso», señala un documento de la CDU preparado para la cumbre.

«El acuerdo para cerrar las centrales sigue siendo válido», replicó el socialdemócrata Sigmar Gabriel, que, en su calidad de ministro de Medio Ambiente, tendrá la incomoda tarea ignorar la presiones de la industria y de la CDU.



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