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Lunes, 3 de abril de 2006
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Hallan en el subsuelo de la iglesia de Forua una de las necrópolis más importantes de Vizcaya
Los arqueólogos encuentran un centenar de tumbas que datan desde la época romana hasta el siglo XIX Unas obras en el templo dieron pie al descubrimiento
Hallan en el subsuelo de la iglesia de Forua una de las necrópolis más importantes de Vizcaya
Una de las tumbas abiertas. / M. S.
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HISTORIA DE LA IGLESIA
Nombre: San Martín de Forua.

Localización: Barrio de Elexalde.

Orígenes: la iglesia fue fundada entre finales del siglo XI y principios del XII, según los estudios realizados en 1795 por el historiador Juan Ramón Iturriza.

Motivo: el templo fue erigido durante el papado de Urbano II por los señores de la zona para no tener que ir a oír misa a otras localidades más alejadas.

Sucesivas reformas: el edificio original era muy modesto y fue sometido a diversas reformas a lo largo de los tiempos.

Siglo XVI: se acomete su ampliación y se le dota de un estilo gótico-renacentista, muy típico de los canteros vizcaínos de la época.

Unificación social: curiosamente, la iglesia adopta una forma de salón casi cuadrado, es decir, las tres naves permanecen a la misma altura, sólo separadas por columnas. Con ello se consigue que todos los fieles vean el altar por igual (igualdad de lege).

Hallazgo sorprendente: en el siglo XVIII se encuentra un ara romana (piedra para sacrificios) que es reconvertida en pila bautismal.

Siglo XVIII: se llevan a cabo numerosas reformas que desembocarán en el aspecto que actualmente tiene la iglesia de San Martín. También se encargan numerosas tallas.

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El pequeño pueblo de Forua sigue siendo una gran caja de sorpresas para los arqueólogos vizcaínos. El subsuelo de esta localidad limítrofe con Gernika esconde una riqueza histórica que, poco a poco, va viendo la luz. Los nuevos descubrimientos ayudan a conocer y comprender una parte de lo que fue el pasado del territorio y los habitantes que lo poblaron. El hallazgo más reciente ha tenido lugar en la iglesia de San Martín, donde en las últimas semanas se han desenterrado cerca de un centenar de tumbas, cuya antigüedad oscila entre 200 y 1.600 años.

En conjunto, estos enterramientos conforman una gran necrópolis secuencial, de mayor a menor antigüedad, que permitirá a los expertos estudiar con precisión los diferentes ritos funerarios y la historia de la iglesia, a lo largo de casi dos milenios.

El sorprendente hallazgo ha tenido lugar con motivo de unas obras de saneamiento proyectadas por el Obispado. Dado que el templo se encuentra en una zona de presunción arqueológica, un grupo de expertos se desplazó al lugar para verificar la marcha de los trabajos. Tan pronto como se levantó el suelo, comenzaron a aparecer los restos.

Los especialistas, dirigidos por Ana Martínez Salcedo y José Luis Ibarra, trabajan todavía en esta intervención arqueológica, que está dando muy buenos resultados. Aunque la excavación todavía está sin concluir, los investigadores ya han constatado que la iglesia alberga una de las secuencias históricas más completas de necrópolis cristianas de Vizcaya. Y es que en diferentes capas están agrupados cerca de 2.000 años de historia.

El trabajo, que comenzó el pasado mes de noviembre, ha permitido descubrir enterramientos de tres épocas bien diferenciadas. A falta de los resultados de las pruebas de datación con el carbono 14, los restos hallados podrían extenderse hasta el periodo bajo imperial romano del siglo IV, algo que constataría la fuerte implantación de esta cultura en la zona. «Por su proximidad al poblado romano ya esperábamos encontrar restos de esta época», señalaron fuentes de la dirección del Departamento de Cultura de la Diputación.

La excavación ha estado condicionada por la estructura de la iglesia, que en su última reforma quedó configurada como un templo de planta de salón (casi cuadrada). Las investigaciones, sin embargo, han constatado la presencia de elementos constructivos de la época romana y posteriores.

La investigación se ha desarrollado en toda la planta del recinto, aunque se han diferenciado tres espacios a la hora de profundizar en el subsuelo. «Se constata una ocupación muy intensa de este espacio como cementerio. En todos los casos los tumbas están orientadas hacia el este», apunta Martínez.

Los restos más antiguos se han encontrado en la zona más próxima al altar. A casi metro y medio bajo el suelo han aparecido restos de necrópolis desde la época altomedieval hasta una fecha todavía por determinar. También se ha observado la presencia de elementos romanos.

Restos de cerámica

«Las inhumaciones más antiguas son de tres tipos: en fosa, en cajas de piedra y en muretes», añadela arqueóloga. En este punto también se han encontrado restos de cerámica, vidrio y una moneda todavía por datar, aunque los expertos creen, casi con seguridad, que es romana. «No han aparecido elementos de ajuar como podrían ser joyas u otros ornamentos; en general -detalla Ana Martínez Salcedo- lo que ha aparecido son piezas de uso cotidiano, como platos o utensilios para beber».

A la entrada del templo están situadas las necrópolis del siglo XV y principios del XVI. Son enterramientos en fosa simple. Los restos oseos están muy alterados porque la tierra es ácida y ha corroído los huesos.

«De esta fase bajomedieval los datos con los que contábamos eran escasos, por lo que los restos encontrados permitirán reconstruir el proceso histórico del enclave con todos sus momentos constructivos. En otras ocasiones los enterramientos de épocas posteriores han destruido lo que se encontraba debajo pero en este caso no ha sido así», explica Martínez. Por último, en el espacio central del recinto religioso se encuentran las necrópolis de los siglos XVIII y XIX, en las que los cuerpos están enterrados en cajoneras, y que «no se tocarán», ya que están suficientemente documentadas.



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