La lucha no se circunscribió al terreno de juego. La delicada situación clasificatoria del Athletic y del Alavés, la necesidad de puntos que atenaza a los jugadores, impidió que el derbi entre rojiblancos y albiazules se convirtiese en una fiesta. Y, en estas circunstancias, la tensión que se palpaba sobre el césped de Mendizorroza se trasladó rápidamente a las gradas. Y lo hizo de tal forma que un aficionado del Athletic terminó ingresado en el vitoriano Hospital de Santiago en estado seminconsciente debido a los golpes que sufrió en una pelea que se produjo entre seguidores de ambos equipos durante el descanso del partido en el fondo de Polideportivo. Sin embargo, desde el conjunto vitoriano apuntaron que las «contusiones y los golpes» que sufrió el seguidor vizcaíno no revestían «demasiada gravedad».
No fue el único incidente que se produjo en las gradas. Durante la segunda parte, en el otro extremo del estadio vitoriano, en el fondo Cervantes, ocurrió otro pequeño altercado, pero sin demasiadas consecuencias. Y es que la tensión superó con creces a la confraternización.
Las dos directivas, en un gesto de voluntad de entendimiento, cumplieron con la tradición y almorzaron en el Hotel Lakua, donde se aloja el máximo accionista y entrenador del Alavés, Dmitry Piterman, cuando está en Vitoria. Pero los gestos amistosos terminaron ahí.
El alto precio de las entradas decretado para el derbi por el conjunto albiazul (entre 60 y 100 euros para los aficionados que adquieron sus localidades en las taquillas de San Mamés) y el desahogo clasificatorio que ha vivido el Athletic en las últimas jornadas redujeron sensiblemente el número de fieles rojiblancos que se desplazaron hasta la capital alavesa. Además, los propios socios del Alavés tuvieron que pasar por caja al tratarse del 'día del club', lo que no permitió que Mendizorroza superase los tres cuartos de entrada.
A pesar de todos los inconvenientes, más de 1.000 seguidores llegaron a Vitoria para seguir apoyando a un equipo que, al concluir el partido, volvió a mostrar su infinita gratitud a una afición que le ha mantenido con vida.