Sergio Scariolo colocó ayer al alero estadounidense del Lagun Aro en el pedestal reservado a los ganadores. Reconoció que Andy Panko hizo lo que quiso pese a que llegó a recibir el marcaje de cinco jugadores distintos. Entonado, envalentonado y siempre disponible para sumir la responsabilidad, hizo honor al dorsal 33 con el que homenajea a Larry Bird.
Su pulso más prolongado le emparejó con otro 'crack' como el argentino Walter Herrmann. Dejó el cajista constancia de su casta en ataque, pero ni olió al pupilo de Vidorreta cada vez que metía la directa en busca del uno contra uno. Llevaba unas jornadas Panko menos destacado de lo que ha sido su media de la temporada. «Lo necesitaba el equipo y también yo. Ha sido un gran partido y hay que seguir así», reconocía en el aeropuerto de Málaga con los ojos aún inyectados cuatro horas después de acabar el partido.
Infalible en la media distancia, autor de un triple en cuatro intentos -dos quizá descabellados-, catalizador del juego, ánimo y orgullo de su equipo. La estadística (35 puntos de valoración ACB), esta vez sí, hizo justicia a los méritos, al partidazo de Andy Panko, un jugador que cree que en sta liga el Lagun Aro aún tiene mucho que decir.