Poética película la que nos ofrece esta vez el imaginativo cineasta oriental Kim Ki-duk, centrada en las misteriosas relaciones entre un viejo pescador y una adolescente, con la que su protector espera casarse cuando alcance la mayoría de edad. No puede ser más sencilla la premisa argumental de 'El arco', ambientada en un herrumbroso pesquero, fondeado mar adentro, al que regularmente llegan pescadores de toda condición, procedentes del continente, con el fin de pasar unos días practicando su deporte favorito.
El anciano utiliza su arco para proteger a la niña de intrusos indeseables, mientras que, al anochecer, cuando se recogen los aparejos, los invitados descansan y la luna riela serena sobre un mar en perfecta calma, ese arma mortífera se convierte entonces en instrumento musical. Un tenso silencio acompaña las imágenes de esta bella película, apenas interrumpido por lacónicos diálogos, el graznido de las aves planeando sobre el profundo azul y el rumor de las olas lamiendo los costados de la embarcación.
Cuando el océano extenuado se pone airado, también la historia alcanza su clímax, resuelta por el autor de 'Primavera, verano, otoño, invierno... y primavera' con ese talento especial para transformar en sutil poema visual una apasionada historia de 'amour fou'. Al fin, sólo el mar infinito permanece, inalterable, sereno, después de haber atravesado inclementes tormentas y agobiantes encalmadas. En definitiva, una joya de película, de visión obligada para todos los amantes del cine.