 RAZA. Rosario compone una figura de genio gitano. / EL CORREO |
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Biografía: Nació en Madrid en 1963. Hija menor de Lola Flores y Antonio González, 'El Pescaílla'.
Discografía: Tras un primer disco adolescente, 'Vuela una noche' (84), debutó con 'De Ley' (92) y continuó con 'Siento' (95), 'Mucho por vivir' (96) y 'Jugar a la locura' (99). Ganó sendos Grammys latinos con sus último álbumes, 'Muchas Flores' (01) y 'De mil colores' (03).
Nuevo trabajo: 'Contigo me voy' ha sido producido por Fernando Illán y Mauri Stern y grabado junto a músicos como Juan Maya, Josemi Carmona, John Parsons, Dayan Abad, Luis Dulzaides o Chonchi Heredia. Antonio Vega y Amparanoia cantan en los temas 'En el mismo lugar' y 'El Beso', respectivamente. |
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Rosario ha saludado el año con un doble parto. De un lado, el de Pedro Antonio, fruto de su relación con Pedro Lazaga, que vio la luz hace poco más de dos meses. De otro, el de su octavo trabajo discográfico, 'Contigo me voy', álbum que acaba de aparecer en el mercado y que recotge un puñado de temas que ella misma concibió embazarada de su segundo retoño. Un bebé que vino al mundo justo el día en que Lola Flores habría cumplido 83 años y que Rosario alumbró a los 42, la misma edad que su madre tenía cuando ella nació. Siendo de raza gitana, semejante coincidencia tenía que tener una significación especial. «Ha sido como un regalo de mi madre», confiesa.
Al «niño de sus entrañas» dedica Rosario 'A flor de piel', uno de los temas más «especiales» de un disco guiado por los sentimientos que late en clave de un pop aflamencado que apela a sus genes y se abre a los sones de ultramar. Rumba andaluza y catalana, bossa abolerada, baladas con denominación de origen, tumbao gitano y 'buena onda' latina se mezclan en el álbum de una Rosario que dice pasar por un momento de «feliz madurez».
La artista, con 22 años de carrera como cantante y actriz ocasional, trata de confirmar su tardía proyección internacional lograda con los 'ramificados' 'Muchas Flores' (01) y 'De mil colores' (03). «Son los sonidos de los que me he ido empapando en estos años. Ha llegado el momento de sacar todo lo que llevo dentro y disfrutar de verdad de la música», asegura.
-Compuso varios temas del álbum embaradaza de su segundo hijo. ¿Eso convierte este disco en algo especial?
-Este disco está teniendo desde el principio una onda muy bonita. 'A flor de piel' es la canción más especial en ese sentido. La hice mientras sentía a mi niño muy dentro y veía cómo iba cambiando mi cuerpo. Me he sentido muy feliz haciendo este trabajo porque estoy pasando por un momento muy bueno, en el que me siento muy completa y satisfecha como persona y me apetece mucho disfrutar de mi música, cantar y bailar. El disco tiene mucho de renovación personal y musical, pero, aparte de eso, es como todos los demás; lo he hecho con la misma ilusión, ganas y responsabilidad que el primero.
Carne de escenario
-Canciones como 'Mientras me quede corazón', 'Parece que fue ayer' o 'Mi amor por ti' tienen un aire nostálgico y confesional.
-Cada disco surge de un momento concreto y especial, y en este disco lo que hay es lo que he vivido en el último año y medio. Hay un poco de todo, canciones muy relacionadas con mi momento vital y otras que son más melancólicas, porque yo soy un mejunje de sentimientos y las canciones siempre están marcadas por mi estado de ánimo. No puedo evitarlo.
-Parece sentirse más segura como compositora, hasta siete temas del álbum llevan su firma.
-Desde 'Mucho por vivir', me está yendo cada vez mejor en ese aspecto. Empecé bien con 'Qué bonito', que ya fue un éxito, y seguí con 'Cómo quieres que te quiera', que ha sido una canción muy importante para mí. Poco a poco, voy componiendo cada vez más, aunque no tengo un método o una forma especial de hacerlo. Las canciones me vienen según voy viviendo. De alguna manera, es la vida la que me las da; unas veces son más bonitas y otras menos, pero es algo que yo no puedo controlar.
-En todos sus discos hay temas con conexiones familiares. 'Rumba del bongo' sigue la línea compositiva de trabajos anteriores como 'Son del tambor' o 'Los tanguitos de mi abuela', que dedicó a sus padres.
-Mi padre fue quien fue, inventó la rumba catalana y la cantaba como nadie. Y yo llevo su ritmo; ojalá todo lo que hiciera tuviera algo de él. 'Rumba del bongo' no es un homenaje directo como lo era 'El son del tambor', que fue un tema que hice con mi hermana Lolita a partir de una maqueta que dejó Antonio. Llevo a mi madre y a mi padre impregnados en mi cuerpo y es inevitable que, de una manera u otra, estén presentes en mis discos. Hay gente a la que parece que le llego más con las baladas, pero siempre habrá rumbas en mis discos porque siempre he pensado los discos en función de los conciertos. Yo soy carne de escenario y siempre me gusta meter temas con un poco de marcha, pensando en el directo. Tengo mono por presentar en vivo este álbum.
Guerra y caña
-Pues se lo va a poder quitar enseguida porque va a presentar el disco muy pronto en Latinoamérica, ¿no?
-Sí, voy a empezar ya mismo a dar guerra y caña. Arranco el 15 de mayo con una serie de conciertos en Venezuela y luego volveré para hacer la gira española de verano. Después, en octubre, volveré a América para actuar en Miami, Puerto Rico, Costa Rica, Chile... Ahora marcho sólo quince 'diítas', poco porque no puedo dejar más a mi niño. Voy a tener que volver otra vez con esa angustia de separarme de él. Como me está pasando estos días con la salida del disco, voy a estar cada dos por tres colgada del teléfono. Cuando comiencen los conciertos en España ya me las ingeniaré para estar en casa todo el tiempo que pueda. Andaré como el correcaminos.
-Su éxito en el mercado latinoamericano ha sido un tanto tardío
-Es verdad, hasta 'Muchas Flores' no lo había logrado. He tenido la suerte de ganar Grammys latinos con mis dos últimos discos y eso me ha abierto muchas puertas. He hecho giras bastante amplias por todo Latinoamérica que me han ayudado a abrime un hueco y tengo ya un público muy bueno que me ha costado muchos años ganarme.
-'Contigo me voy' sigue la línea de esos discos.
-Creo en eso, soy bastante fiel a mí misma. De todas formas, no pienso mucho en la línea de los discos, si quiero cambiar o no. El único que se salió un poco de esa senda fue 'Jugar a la locura' (99), que fue más rockero y rebelde porque yo también estaba pasando un momento malo: mi hermano se había ido. En la música y en la vida, yo me dejo llevar por el corazón, por los sentimientos del momento en que vivo, que ahora es de lo más positivo. Los ritmos distintos del disco vienen dados por la magia del momento. Luego es el tiempo y la gente la que me dice si he hecho esto o lo otro. Trato de ser siempre lo más sincera y fiel a mí misma porque me tengo que creer lo que hago para luego expresarlo bien y poder llegar a la gente.
-También se mantiene fiel al mismo equipo de productores y músicos.
-Sí, es que Fernando (Illán) es como la otra mitad de mi música. Sin él no existiría esta Rosario, sino otra. Y lo mismo me pasa con gente como Josemi o Antonio Carmona, con los que siempre he estado muy unida. Son como mi familia; Antonio ha sido el padrino de mi hijo, con eso te digo todo.
-Ha colaborado con Antonio Vega y Amparanoia, artistas a priori alejados de su universo musical.
-Con Antonio tenemos una gran conexión desde hace tiempo, ya estuvo tambien en el directo de Ketama. Es uno de esos maestros que tenemos en España, un artista muy grande al que hay que cuidar mucho. Me parece la sensibilidad personificada y siempre he querido trabajar con él porque creo que nuestras voces ligan muy bien. Lo que nunca pensé es que pudiéramos cantar juntos una canción mía como 'En el mismo lugar'. Antonio me ayudó a dar forma al tema y lo grabó maravillosamente. Cuando lo hicimos sentí como un gran subidón, fue la culminación de una ilusión. A Amparo la busqué porque me parecía la persona perfecta para que aportara ese swing y ese tumbao que tiene 'El beso'. Es una mujer maravillosa y llena de generosidad.
«No doy que hablar»
-«Cómo puedes vivir de corazón sin corazón» canta en 'Que me dejen vivir'. Parece todo un grito contra una prensa rosa que, de un tiempo a esta parte, parece no perseguirle demasiado.
-No es una canción mía, sino de Joselín Vargas. Realmente no sé si pensó en mí cuando la hizo, pero me gustó su dinámica y quise aprovechar para decir que hace falta respeto. Por suerte, ahora parece que la prensa rosa me trata bien, pero es algo que he tenido que pelearme. He superado muchas pruebas y ya es como de la casa. Pero, cuando se fueron mi madre y mi hermano, me lo hicieron pasar muy mal. Yo estaba muy sensible y me ponía como loca con ellos. Cambiaron la imagen de lo que yo era y eso afectó incluso a mi trabajo. Ahora me siento más cómoda, siento menos el acoso, porque yo no doy que hablar, pero tengo claro que el día que crean que soy noticia por algún motivo me acosarán otra vez de la noche a la mañana.
-¿Considera que los medios 'del corazón' trabajan con «casi total impunidad», como denuncian últimamente algunos personajes públicos?
-Sí, creo que hay una gran falta de respeto con los artistas y las personas públicas. No me parece muy bien criticar y juzgar a la gente a la ligera. A la prensa rosa le viene muy bien que le digan cuatro cosas. Son prensa del corazón, pero, lo que es corazón tienen muy poco. Últimamente se ha bajado más el listón y parece que todo vale. Habría que cuidar a nuestros artistas y a la gente que vale y no meter a todo el mundo en el mismo saco».