El Correo Digital
Domingo, 2 de abril de 2006
 Webmail     Alertas    Envío de titulares     Página de inicio
PORTADA ÚLTIMA HORA ECONOMÍA DEPORTES OCIO CLASIFICADOS SERVICIOS CENTRO COMERCIAL PORTALES
SOCIEDAD
ÁLAVA    VIZCAYA
 
EDICIÓN IMPRESA
 
SEMEJANZAS Y DIFERENCIAS. Pese a la gigantesca sombra de su predecesor, parece que Ratzinger ha sabido siempre cuál es su camino y cómo será su mandato. / EL CORREO
SOCIEDAD
Ha pasado un año sin Juan Pablo II y el primero con Benedicto XVI. El 2 de abril de 2005, a las 21.37 horas, fallecía Karol Wojtyla y cerraba el tercer pontificado más largo de la historia, más de 26 años. Ese cuarto de siglo decisivo al frente de la Iglesia católica es una herencia enorme que aún debe ser asimilada y necesita tiempo para una perspectiva, pero su sucesor ha marcado ya una distancia. A lo largo de este año se ha empezado a descubrir un nuevo Papa completamente diverso en algunos aspectos y otra forma de gobernar la Iglesia. En el Vaticano parece haberse hecho silencio, como después de una fiesta bulliciosa, se ha reducido el protagonismo del pontífice, con menos frenesí de actos, y en general, se ha impuesto una cierta sobriedad. Benedicto XVI ha conseguido imprimir un 'tempo' y un tono distintos, con un mensaje centrado en la esencia del cristianismo.
 
SANDRO MAGISTER, TEÓLOGO, HISTORIADOR Y PERIODISTA
Otros titulares

Vocento