Los representantes de las asociaciones de padres de alumnos y directores de centros de Primaria y Secundaria de la escuela pública vasca han llegado a un acuerdo con el Departamento de Educación para que respalde su proceso de creación de curriculum. La Consejería de Tontxu Campos ofrecerá la colaboración de sus técnicos y financiación para elaborar el documento, al igual que ya hizo el Gobierno vasco con el curriculum impulsado por las ikastolas y colegios religiosos concertados.
Educación mantendrá hoy una reunión con los colectivos que lideran el proyecto -padres de alumnos y directores de centros- para acabar de planificar el proceso. «Los contactos comenzaron a dar sus frutos en febrero y han culminado ahora con el visto bueno del Departamento al plan que les hemos presentado», señaló ayer la presidenta de la asociación de padres y madres de la escuela pública vasca, Ana Izagirre.
El acuerdo rebaja la tensión en el polémico proceso de creación de un curriculum propio para la enseñanza en el País Vasco. La decisión de la anterior Consejería de Iztueta de asumir como suyo y financiar el trabajo que surgió de la Federación de Ikastolas y al que se sumaron los colegios religiosos concertados, la Kristau Eskola, se topó con duras críticas de partidos políticos, sindicatos y colectivos sociales. Censuraban al Gobierno vasco por dejar este proyecto fundamental en un sistema educativo - donde se establece lo que debe estudiar un escolar vasco hasta los 16 años- en manos de la enseñanza privada, de sectores además que «sólo» representan «a una parte de la sociedad», decían.
Proceso en marcha
La asociación de padres de alumnos de la enseñanza pública decidió no sumarse al proyecto de curriculum en marcha, al discrepar de la forma en la que se había gestado. El pasado mes de febrero la agrupación de padres, BIHE, junto con dos colectivos más, los directores de institutos y escuelas, EHIGE y SAREAN, salieron a la luz pública para anunciar que liderarían la elaboración de un curriculum en el que se recogerían las propuestas de la enseñanza pública y en el que darían cabida a sectores a los que no se les había dado voz, como sindicatos, profesores o numerosas agrupaciones sociales y pedagógicas.
La plataforma advirtió entonces de que ni su curriculum ni el que diseñaban las ikastolas debía ser el oficial. «Sólo tienen que ser propuestas que pondremos en manos del Departamento. Educación deberá estudiarlas y, con ellas y otras aportaciones, crear el currículo básico y común, que se pueda aplicar de forma oficial en todos los colegios», señalaban entonces sus portavoces. Reclamaron al equipo de Tontxu Campos que ofreciera financiación y apoyo técnico para sus trabajos al igual que había hecho con el trabajo de las ikastolas.
Educación recogió el guante. Intensificó los contactos con la plataforma desde ese mismo mes de febrero hasta llegar al acuerdo que han alcanzado ahora. Desde la Consejería manifestaron ayer la «satisfacción» por haber incorporado a la enseñanza pública al proyecto de creación de curriculum y confirmaron el respaldo, financiero y técnico, con el que contarán en la elaboracion de su propuesta. El consejero ha enviado una carta a todos los centros de Primaria y Secundaria del País Vasco en la que anima a todos integrantes de la comunidad educativa a participar en la iniciativa.
El proceso ya está marcha. Las agrupaciones que lideran el poryecto se han reunido con los sindicatos para invitarles a colaborar en el trabajo - «queremos que impulsen el debate entre los profesores», dicen-, y cuentan ya con el apoyo de varios colectivos pedagógicos. Ayer mismo la plataforma celebró la primera sesión informativa a padres y docentes de las escuelas e institutos de la margen derecha. Quieren poner encima de la mesa del consejero el documento base el próximo mes de julio.