Los presidentes de México, Vicente Fox, y de Estados Unidos, George W. Bush, y el primer ministro de Canadá, Stephen Harper, recorrieron ayer, solos, sin comitiva alguna, la zona arqueológica de Chichén Itzá en la que trataron temas de la agenda trilateral que incluye los temas de migración y comercio. Los tres gobernantes se trasladaron después al balneario de Cancún, donde pernoctaron los dos invitados norteamericanos, evaluaron los avances de la Alianza para la Seguridad y la Prosperidad de América del Norte (ASPAN), y mantuvieron reuniones bilaterales y tripartitas. A la cita, desarrollada bajo medidas de seguridad extremas, estaba prevista la asistencia de importantes empresarios de los tres países socios en el Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN) y principales impulsores del Tratado de Libre Comercio de América (ALCA).
Las tres naciones norteamericanas acordaron establecer mecanismos para enfrentar en un bloque común la competencia con China y agilizar la solución de conflictos comerciales. Sin embargo, varios analistas coincidían en que la cumbre no depararía resultados espectaculares ya que Fox, que dejará el poder en diciembre no puede prometer casi nada, y tampoco podrá cumplir su promesa de campaña de firmar un acuerdo migratorio que beneficie a los millones de mexicanos que trabajan en EE UU.
El presiente mexicano propuso a Estados Unidos y Canadá «expandir y fortalecer» el TLCAN para frenar la pérdida de empleos qu se van a Asia y, sobre todo, para hacer frente a China. Además, Fox consideró que el fenomeno migratorio es la «oportunnidad y el reto» más importante para EE UU y México, tras lo que subrayó que ambos gobiernos «seguirán trabajando» para alcanzar acuerdos.
El diputado perredista Rafael Quintanar anunció la celebración de marchas pacíficas en protesta por la política seguida por de Bush. También otras ONG anunciaron concentraciones de protesta por la presencia del jefe de la Casa Blanca.