La Liga Árabe señaló ayer la necesidad de establecer un diálogo entre los diferentes grupos políticos y étnicos iraquíes para restablecer la seguridad y evitar la guerra civil. Condenó asimismo los episodios de violencia sectaria e instó a acelerar los esfuerzos para la formación de un Gobierno en el que estén representadas todas las etnias.
A pesar de que la decimoctava cumbre de la organización panárabe que se celebra en Jartum está centrada en las crisis del país del Golfo, entre los principales líderes que no asisten a la reunión figuran el presidente interino de Irak, Yalal Talabani. Destacó la presencia de el presidente sirio, Bachar al-Asad; el de la Autoridad Nacional Palestina (ANP), Mahmud Abbas (Abú Mazen); el líder libio, Muamar Gadafi; y el libanés, Emile Lahum, así como los emires de Qatar y Kuwait, Hamad bin Jalifa al-Zani y Sabah al-Ahmad al-Sabah.
«No puede alcanzarse ninguna solución para el problema iraquí sin los árabes y la participación árabe. Cualquier resultado de las consultas sin la participación árabe será considerada insuficiente y no llevará a ninguna solución. Los acuerdos unilaterales no resolverán el problema», señaló el secretario general, Amr Mussa.
Mussa, cuyo mandato expira en mayo, cumplirá un segundo período de cinco años. Asumió su cargo de secretario general en mayo de 2001 después de servir durante una década como ministro egipcio de Asuntos Exteriores.
Tiros en la cabeza
Pero la violencia no escucha a los políticos reunidos en Jartum. Catorce cadáveres de hombres asesinados con tiros en la cabeza y el pecho fueron hallados ayer por la Policía en el oeste de Bagdad. Maniatados, con los ojos vendados y con signos de haber sido torturados, se hallaban en una carretera próxima al barrio Al-Adel. Horas antes, otros cuatro cuerpos fueron localizados en la capital.
Partidos políticos árabes suníes y organizaciones de derechos humanos han señalado en reiteradas ocasiones de que esos cadáveres pertenecen en su mayoría a dirigentes, clérigos y miembros de la comunicad árabe suní que han sido secuestrados por las fuerzas de seguridad y las milicias controladas por los chiíes.
Los grupos rebeldes, que luchan contra el Gobierno iraquí -dominado por los chiíes- y las tropas de la coalición, encabezada por EE UU, están integrados mayoritariamente por árabes suníes.
Además, veintiún personas han sido secuestradas en las últimas horas en cinco lugares diferentes. Un grupo de hombres armados que vestían uniformes de la Guardia Nacional asaltaron una oficina de cambio en barrio de Haritiya de Bagdad y se llevaron a seis empleados como rehenes. Robaron asimismo unos 50.000 euros. En un segundo incidente, otros pistoleros, esta vez disfrazados con ropa de las fuerzas especiales del Ministerio del Interior, penetraron en una oficina de la multinacional coreana Daewoo en el centro de la capital y secuestraron al director, Ihsan al-Yumaili, a dos ingenieros y a otros tres empleados.
Asimismo, fuentes del ministerio de Enseñanza Superior e Investigación Científica, aseguraron que el rector de la Universidad de Al-Anbar, Abdel Hadi Rayab Al Haiti, fue raptado por desconocidos delante de su casa.