El Correo Digital
Miércoles, 29 de marzo de 2006
 Webmail    Alertas   Envío de titulares    Página de inicio
PORTADA ÚLTIMA HORA ECONOMÍA DEPORTES OCIO CLASIFICADOS SERVICIOS CENTRO COMERCIAL PORTALES
MUNDO
MUNDO
«Dios nos ha dado esta tierra»
Yaakov Aronson, un profesor universitario jubilado de Rehavia, votó a los conservadores porque dice que los palestinos no tienen derecho a nada
«Dios nos ha dado esta tierra»
Un hombre mira desde un vehículo una imagen de Sharon de la propaganda electoral de Kadima. / REUTERS
Imprimir noticiaImprimirEnviar noticiaEnviar

Publicidad

Rehavia es un barrio judío de Jerusalén de clase media que establecieron en los años veinte y treinta un grupo de inmigrantes llegados de Alemania. Los más viejos, hijos de los fundadores, son laicos. No obstante, en los últimos años se ha observado una sensible afluencia de religiosos, una tendencia común a bastantes zonas de la Ciudad Santa, cuyo alcalde es un ultraortodoxo.

El principal colegio electoral de Rehavia está ubicado en el instituto de enseñanza media, donde el goteo de votantes fue constante durante todo el día, aunque, como en el resto del país, no tan fluido como en comicios anteriores. «He votado por un partido de la derecha, aunque no le voy a decir por cuál», comenta el doctor Yaakov Aronson, de 69 años, un profesor jubilado de la Universidad Bar-Ilan, un influyente centro de orientación religiosa situado cerca de Tel Aviv.

«Si usted ha leído la Biblia sabrá que Dios ha dado esta tierra a Israel, a los judíos, y que aquí nunca ha habido un Estado palestino. Ellos no quieren la paz, no la aceptaron en 1948 ni establecieron un Estado en Cisjordania y Gaza antes de 1967. ¿Por qué vamos a regalárselo ahora?», añade con seguridad.

«Cuando vuelvas a casa lee el Libro de los Salmos y verás lo que Dios ha dicho de la tierra de Israel. Ésta es la tierra prometida a los judíos y los árabes no tienen ningún derecho sobre ella. Además, nunca ha habido un pueblo palestino», explica Aronson.

Frente al colegio de Rehavia alguien ha arrojado hojas con una decena de fotografías en color en las que se ve a víctimas ensangrentadas de los atentados. En el centro de los papeles hay una leyenda con tinta roja en la que se lee en letras desdibujadas 'Olmert es un peligro para Israel'.

Un sentido muy distinto al voto de Aronson es el Catherine Weill-Rochant, de 47 años, una francesa de París que emigró a Israel hace quince años y cuya papeleta fue a parar a Meretz, la formación socialdemócrata situada más a la izquierda del arco político.

Un caso especial

«Voto a Meretz porque es necesario que haya un Estado palestino en las fronteras de 1967. Es algo que tenía que haber ocurrido hace tiempo, pero que por cobardía los israelíes no hemos permitido», explica Catherine, una hebrea muy poco corriente puesto que no está casada con un judío. Los matrimonios mixtos sólo se pueden celebrar en el extranjero, ya que no están permitidos en territorio israelí.

«Se podrá argumentar que mi voto no es útil. Sería útil si apoyara a los laboristas, pero los laboristas fueron los que fundaron las colonias judías en los territorios ocupados y por eso no les voy a votar. En mi opinión sólo hay una solución: desmantelar todas las colonias y volver a las fronteras de 1967», manifiesta.

Mientras esto ocurre en el colegio de Rehavia, en las emisoras de radio se bombardea a la población con la necesidad de votar. Reshet Bet, la principal emisora del país, se pasó gran parte del día dialogando con israelíes abstencionistas con la intención de convencerlos de que acudieran a las urnas.

El movimiento en el aeropuerto Ben Gurion de Tel Aviv, que es prácticamente la única entrada y salida del país, se mantenía en los niveles normales. Las numerosas agencias de turismo ofrecieron ofertas especiales a quienes quisieron viajar al extranjero coincidiendo con las elecciones.

Entre las ofertas de la empresa Ista, una de las más importantes, figuraban un viaje a Barcelona por unos 142 euros, cuando la tarifa habitual supera los 400. Otro a Múnich por sólo 125 euros, o una estancia de tres noches en Praga por 140, todas ellas verdaderas tentaciones para los electores abstencionistas.



Vocento
[an error occurred while processing this directive]