Los fabricantes vascos de tornillería se han unido a una iniciativa europea que pretende que la UE apruebe medidas 'antidumping' para frenar la creciente entrada de productos procedentes de China que, según los productores, amenaza el futuro de su actividad.
El sector vasco de elementos de fijación metálicos -que concentra la fabricación de tornillos, tuercas, arandelas y remaches, entre otros artículos- está compuesto actualmente por unas 50 compañías que dan empleo, según las fuentes consultadas, a unos 2.000 trabajadores y que facturan en torno a 300 millones de euros. Esa industria ha atravesado momentos muy delicados durante los últimos años, que han desencadenado la desaparición de varias empresas y una fuerte reducción de empleo. Desde la década de los 80, ha perdido aproximadamente 5.000 puestos.
Ahora, los fabricantes de tornillería afrontan con «preocupación» un nuevo peligro: la competencia china. Las cada vez mayores importaciones de productos asiáticos baratos ha obligado a los fabricantes vascos a especializarse. Pero temen que esa vía no sea suficiente para luchar contra esa situación y que, por tanto, su subsistencia futura esté en peligro.
Por ello, empresas vascas y del resto del España -integradas en la asociación de fabricantes Asefi- se han unido a otras organizaciones europeas -francesas, alemanas, italianas y británicas- para lograr que la UE apruebe la puesta en marcha de aranceles sobre las importaciones de productos asiáticos en ese sector. Para informar a los empresarios sobre los pasos dados hasta ahora, la asociación ha convocado mañana una reunión en el instituto de Formación Profesional Miguel Altuna, de Bergara.