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Los sondeos vaticinan una derrota de los líderes de la 'revolución naranja'
El derrocado ex primer ministro pro ruso Yanukóvich podría volver a dirigir Ucrania
Los sondeos vaticinan una derrota de los líderes de la 'revolución naranja'
EN FAMILIA. Yúshenko acudió a votar a un colegio electoral de Kiev acompañado de su esposa y sus hijos. / EFE
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El ex primer ministro, Víctor Yanukóvich, que llegó a ser elegido presidente del país en unos comicios que fueron después anulados por la presión popular, se ha sacado la espina. Los primeros datos del recuento de votos y las encuestas a pie de urna de las legislativas de ayer en Ucrania señalan que el Partido de las Regiones, liderado por el político pro ruso, podría haber obtenido sobre el 33% de los sufragios.

Nuestra Ucrania, la formación del actual presidente, Víctor Yúshenko, cuyo cabeza de fila es el jefe del Gobierno, Yuri Yejanúrov, se habría quedado sólo en el 11,5% mientras el bloque de la carismática 'pasionaria ucraniana', Julia Timoshenko, superaría el 20%. Juntos, Yúshenko y Timoshenko no alcanzarían a Yanukóvich. El Partido Socialista de Alexander Moroz se situaría en torno al 6%.

Entre las formaciones que entrarán en la Rada (Parlamento), al haber superado la barrera del 3%, se encuentran también el Partido Comunista de Petró Simonenko, el grupo de izquierdas Oposición Popular de Natalia Vitrenko y el Bloque Popular del actual presidente de la Rada, Vladímir Litvín.

Si se confirma esa tendencia en los resultados definitivos, podría hablarse de un fracaso estrepitoso de las fuerzas 'naranjas'. En cualquier caso, todo dependerá de los acuerdos que se alcancen. A partir de ahora, se abre un período de sesenta días para la formación de Gobierno. Eso ha sido posible gracias a los cambios constitucionales pactados en diciembre de 2004 y que entraron en vigor el 1 de enero. Hasta ahora, era el presidente el encargado de designar primer ministro.

Nuevos comicios

Si en ese plazo los 450 diputados elegidos ayer no consiguen ponerse de acuerdo sobre el nombre del jefe del Ejecutivo, el primer mandatario del país podría hacer uso de su derecho a disolver la Cámara y convocar nuevos comicios. Yúshenko ha dejado caer ya esa amenaza.

En donde están de enhorabuena es en Moscú. Georgia abrió la serie de 'revoluciones de terciopelo' y la llegada al poder en Ucrania de Yúshenko, un decidido partidario de la integración en la UE y la OTAN, supusieron un duro golpe para el presidente ruso, Vladímir Putin. La revolución estalló también en Kirguistán, pero después la mecha se apagó. El Kremlin puso todo el empeño en evitar que la democratización se extendiera a toda su zona de influencia y ayudó a los dirigentes de Uzbekistán, Kazajstán, Azerbaiyán y Bielorrusia a poner freno a las ambiciones de la oposición. El proceso observado ahora en Ucrania, si es que realmente termina desembocando en un cambio sustancial de la política de Kiev, podría ser el primer ejemplo involutivo entre las antiguas repúblicas soviéticas que tratan de liberarse de la asfixiante herencia del comunismo.

El desmoronamiento de la 'alianza naranja' (Yúshenko-Timoshenko) parece haber pasado factura. La idílica imagen de los dos líderes indiscutibles de la revuelta más mediática de lo que va de milenio juntos ante decenas de miles de seguidores en la Plaza de la Independencia de Kiev hace quince meses cayó fulminada en pedazos en septiembre del año pasado. Yúshenko destituyó a su fiel colaboradora al frente del Gobierno y la llegó a acusar de usar el cargo para «saldar deudas de sus negocios privados».

El empeoramiento de la situación económica, causada en parte por las convulsiones asociadas a la 'guerra del gas' que enfrentó a Ucrania y Rusia al comenzar el año, también ha desgastado a Yúshenko y a su equipo. Fuera del Gobierno, Timoshenko ha eludido el grueso de la responsabilidad y de las críticas, pero gran parte del electorado la sigue asociando con Yúshenko. El presidente dio a entender ayer que volverá a unirse con ella, aunque, ante el panorama creado por las urnas, tal alianza volvería a crear problemas. Yúshenko tiene también la posibilidad de pactar con Yanukóvich, componenda que los analistas ven plausible. Sin embargo, esa solución indignaría a quienes salieron a la calle en la 'revolución naranja'.



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