La organización de familiares de presos de ETA Etxerat advirtió ayer de que el «mayor obstáculo» para solucionar el «conflicto que mantiene Euskal Herria con los gobiernos español y francés» es su «política penitenciaria criminal». Para resolver esta situación, propuso a ambas administraciones el final de la dispersión y el reconocimiento de su estatus político, de forma que puedan tomar parte en el proceso de normalización como un agente implicado más.
Etxerat adelantó su quinta asamblea nacional y convocó de urgencia a sus miembros en el casino de Biarritz. Unos 800 amigos y familiares de presos políticos vascos, irlandeses y bretones analizaron la situación creada tras la declaración de alto el fuego permanente de ETA y planificaron la estrategia a seguir en los próximos meses. En este sentido, su portavoz, Etxanis Etxaburu, exigió a los presidentes José Luis Rodríguez Zapatero y Jacques Chirac que «traigan a los presos a Euskal Herria, se les reconozca su estatus político y se les garanticen los derechos que les corresponden, porque son parte y consecuencia del conflicto».
Desde esta perspectiva, reclamó también que «se busquen las vías para que este colectivo pueda establecer relaciones con otros agentes». «En el proceso abierto, todos tienen que tomar parte, sin excepciones», subrayó.
«Rehenes políticos»
Etxaburu recordó que existen 650 «rehenes políticos» repartidos en noventa cárceles de España, Francia y México. La dispersión, explicó, obliga a los familiares que quieren visitarlos a recorrer una media de 822 kilómetros desde su domicilio. En los últimos tres años, la aplicación de la política penitenciaria «ha provocado diez muertos entre los presos y sus familares». «Tienen que traerlos a Euskal Herria para garantizar su vida y la de sus allegados», justificó.
A su juicio, mientras no se adopten estas medidas, los dos estados «obstaculizan» la solución al conflicto. En este contexto, apeló al lehendakari Ibarretxe, «que tanto habla de resolver el problema», a los partidos políticos y a los agentes sindicales y sociales a que «presionen de verdad para traer al colectivo de presos políticos vascos a casa».
El representante de Etxerat, que consideró que «los gestos honestos como el alto el fuego permanente de ETA siempre ayudan de cara al proceso», abogó por que las medidas «antirepresivas» de los gobiernos se apliquen «inmediatamente; mejor hoy que mañana». «Ya sabemos que no van a ser de un día para otro, pero, con la situación que se vive en las cárceles, nos va la vida en ello». «La represión no tiene sitio y la política penitenciaria es represión», denunció.
Etxaburu mostró cautela y un cierto optimismo de cara a que el proceso llegue a buen puerto. En este sentido, apuntó que «esta vez, entre todos, tenemos que conseguir una solución definitiva». «Nosotros somos los más interesados, porque somos una consecuencia del conflicto y estamos enfrentándonos a la actual política penitenciara a diario», precisó.
«Emplazamos a los agentes y mandatarios a trabajar con honestidad en busca de una solución política y democrática definitiva que no conseguimos ni en 1977, ni en 1989, ni en 2000», destacó, antes de puntualizar que su objetivo es «traerlos a casa y que no haya más familiares de presos». «En esta ocasión tenemos que conseguir la solución que haga desaparecer a nuestra asociación», resumió. «Los que se opongan nos tendrán enfrente», advirtió.
Preguntado por las sensaciones que le provoca la nueva situación, las definió «como una moneda con dos caras: por una, padecemos un gran sufrimiento, pero, por otra, nunca nos falta la ilusión». «Los pasos dados han encendido nuestra ilusión, pero tenemos los pies en el suelo. Hemos sufrido muchas decepciones como consecuencia de cálculos políticos e intereses partidistas», admitió.