El Athletic cerró la primera vuelta en una situación descorazonadora. En el decimonoveno puesto y a dos puntos de la salvación tras intentar en vano sorprender al Barcelona en el Camp Nou (2-1). El cuadro rojiblanco había sido un espectro durante esa mitad de la campaña. Apenas quince puntos en dieciocho partidos, seis de ellos recaudados bajos las órdenes de José Luis Mendilibar en diez encuentros y los otros nueve en los ocho choque dirigidos por Javier Clemente.
El mismo equipo que apenas daba pie con bola en la primera vuelta ha firmado una reacción espectacular, al punto de que se trata del quinto en puntos sumados. Su impresionantes marca de 18 puntos (1,8 de media por choque) sólo es superada por los 24 puntos del Madrid, los 23 del Atlético de Madrid y los 22 del Barcelona y Sevilla. Es decir, los rojiblancos se encuentran con una media de Copa UEFA. Hartos de tantos disgustos, los aficionados respiran ahora aliviados gracias al aire fresco que aportan los diez puntos cosechados de doce posibles en las últimas cuatro jornadas.
Pero la buena noticia no es sólo que se hayan convertido en uno de los mejores equipos de la segunda vuelta, sino que además están muy por encima de sus rivales directos. De esta forma se ha protegido de la tormenta y se ha colocado en una cómoda decimosegunda posición, un puesto inédito para este equipo desde que cayó al infierno.
Ha habido, hay que admitirlo, partidos malos y sacados adelante con suerte, como los del Getafe, Racing, Cádiz y Celta. Pero qué importa. En estos tiempos, el espectáculo no está en los campos, sino en la clasificación. Ver hoy la tabla de Primera y no ver a los rojiblancos del puesto quince hacia abajo es todo un alivio. Dan ganas de recortarla para guardarla.
Esta claro que los grandes desastres claman por determinación para solucionarlos. Esto es lo que ha tenido el Athletic, capaz de sacar en los últimos diez partidos doce puntos más que Málaga y Cádiz (*) y once más que una Real Sociedad que parece en caída libre tras ganar sólo uno de sus siete partidos.
Entre todos los equipos en la zona baja, el Alavés, próximo rival, es el segundo que más puntos ha recaudado (16), mientras que la tercera plaza queda para un Mallorca (14) que ayer conoció la primera derrota desde que Gregorio Manzano se hizo cargo de su banquillo siete jornadas atrás.
Casualmente, los dos equipos entre los de abajo que más luces han mostrado en las últimas jornadas son los siguientes rivales rojiblancos. El Athletic visita el próximo domingo al Alavés (17.00 horas, PPV) y espera una semana después al Mallorca. Dos triunfos supondrían la culminación de la tarea por escapar del descenso. De todas formas, tal y como están las cosas el principal peligro que corre el Athletic es el de confiarse ahora que por fin ve en su hozironte la permanencia.
Entusiasmados por la situación, el único punto de discusión entre los dirigentes ahora es ver cuándo se salvará el equipo. En Ibaigane se apuesta por certificar la permanencia en los dos próximos partidos. «Si ganamos al Alavés y al Mallorca, el noventa por ciento de los deberes estarán hechos», se esperanzó ayer un directivo rojiblanco en conversación con este periódico.
A estas horas el descenso está más lejos que nunca para los bilbaínos. A cinco puntos, una distancia que no se había vivido en toda la temporada. Además, con el valor añadido de que contra los dos primeros equipos metidos en la zona roja, Real Sociedad y Cádiz, tiene el 'goal-average' a favor.
Y eso que la jornada empezó mal para los rojiblancos, con el polémico triunfo del Betis en Villarreal. Por suerte, ahí se acabaron las victorias entre sus ocho rivales en la lucha por la salvación. El resto de resultados fueron recibidos con tremenda satisfacción, sobre todo la derrota de la Real Sociedad en Getafe y el empate del Cádiz en el Carranza.
El club rojiblanco no puede cometer ahora el error de verlo todo resuelto, pero la impresión general es que valdrán con tres triunfos en los nueve partidos que restan para garantizar que el club está la temporada que viene en su sitio, la Primera división.