La victoria de Hamás en las elecciones palestinas de enero no dejó indiferente a nadie, y menos a los israelíes. Pero el candidato de Kadima a primer ministro, Ehud Olmert, ha demostrado tener buenos reflejos y ha sabido utilizar la irrupción del movimiento fundamentalistas en beneficio propio.
Aferrándose al discurso oficial de Israel, el jefe del Gobierno en funciones ha presentado en Occidente el triunfo electoral de Hamás como una prueba adicional de que los palestinos no quieren la paz y, por lo tanto, está justificado que su Ejecutivo actúe de manera unilateral para resolver el conflicto.
Su siguiente paso, una vez obtenga el refrendo en las urnas, será fijar las fronteras de Israel de acuerdo con su conveniencia e ignorando las resoluciones internacionales. Lo dijo el viernes y todo parece indicar que para ello contará con el apoyo de Estados Unidos.
Sin duda alguna, el resultado de los últimos comicios palestinos representa un cambio significativo en Oriente Próximo que sólo se resolverá cuando la organización islámica e Israel establezcan negociaciones, algo que por el momento está descartado. Las autoridades hebreas desean sacar el mayor beneficio posible al punto muerto en que están inmersos y actúa, en consecuencia, de manera unilateral.
En medio de esta situación, los analistas políticos lanzan una advertencia: cuanto más tarde Hamás en cumplir las exigencias de Israel, Estados Unidos y la comunidad internacional en general, las consecuencias para los palestinos serán más perjudiciales, puesto que Tel Aviv aprovechará para seguir construyendo sin descanso en las colonias judías de Cisjordania y en Jerusalén, sin el menor respeto por la legislación internacional.
Sin interferencias
Hasta ahora, el grupo integrista no ha dado ninguna muestra de que esta amenaza les preocupe y argumentan que el reconocimiento de las autoridades judías no serviría de nada, como tampoco sirvió la confirmación de Israel por parte de la OLP, puesto que los hebreos han seguido construyendo en las colonias judías de manera uniforme, tanto en los tiempos de paz como durante la Intifada.
Los palestinos no han interferido de ninguna manera en la campaña electoral israelí. Según el Ejército, los militares han desbaratado varios intentos de atentado de Yihad Islámica, pero ni Hamás ni Abú Mazen se han entrometido en la cita con las urnas.
Mientras, el próximo Gobierno palestino continúa pendiendo de un hilo. El presidente de la Autoridad Palestina tiene previsto cesar al Ejecutivo del movimiento fundamentalista si sus políticas perjudican los intereses de los ciudadanos. Por su parte, el primer ministro designado, Ismail Hanniya, anunció que su Gabinete prestará juramento el próximo miércoles, una vez que reciba mediante votación, la confianza del Parlamento.