El Correo Digital
Domingo, 26 de marzo de 2006
 Webmail    Alertas   Envío de titulares    Página de inicio
PORTADA ÚLTIMA HORA ECONOMÍA DEPORTES OCIO CLASIFICADOS SERVICIOS CENTRO COMERCIAL PORTALES
OPINIÓN
ARTÍCULOS
OPINION/Tiempo al tiempo
Cuando lo consideras desde una perspectiva humana, y es evidente que nos resultaría difícil hacerlo de otro modo, la vida es una cosa extraña. Estaba deseando ponerse en marcha, pero luego, después de ponerse en marcha, pareció tener muy poca prisa por seguir». Así expresa Bill Bryson en su excelente libro de divulgación científica titulado 'Una breve historia de casi todo' la fascinante dinámica de la vida. Si imaginamos los aproximadamente 4.500 millones de años de historia de la Tierra concentrados en la duración de un día normal, la vida empezó muy temprano, hacia las cuatro de la madrugada, con la aparición de los primeros organismos unicelulares. Sin embargo, en las dieciséis horas siguientes, apenas si se produce novedad alguna y sólo en las dos últimas horas de esa jornada imaginaria brotarán las plantas terrestres, aparecerán los primeros insectos alados, surgirán (y desaparecerán) los dinosaurios y proliferarán los mamíferos hasta que, un minuto y diecisiete segundos antes de la media noche, aparezcamos los seres humanos. La vida, pues, se tomó su tiempo.

Recordaba estas cosas a la vez que reflexionaba sobre la que, en mi opinión, puede ser la tentación que nos domine colectivamente en estos momentos: la tentación de saltar sin transición ninguna de un pasado oscuro a un futuro que deseamos luminoso, evitando afrontar la realidad de un presente que, siendo fruto de ese pasado que rechazamos a la vez que germen del mañana que queremos, está tan teñido de oscuridades como preñado de posibilidades. Pero sucumbir a esta tentación sería la peor manera de afrontar esta nueva situación. Supondría incurrir en el pecado político de la amnesia y en el pecado moral de la irresponsabilidad. Sus principales damnificados serían las víctimas del terrorismo y las generaciones más jóvenes.

No habían transcurrido veinticuatro horas desde la entrada en vigor del alto el fuego permanente anunciado por ETA cuando ya teníamos sobre el tapete político una nueva mesa nacional de Batasuna queriendo marcar aquellas tareas que, «de forma inmediata», deberán abordar tanto los estados español y francés como las fuerzas políticas y sindicales vascas. También tenemos, para dentro de una semana, una manifestación convocada por la izquierda abertzale bajo el lema 'Es tiempo de soluciones'. Hasta ha habido quien, como el lehendakari Ibarretxe, ha querido poner en marcha su cronómetro particular antes incluso de que el alto el fuego entrara oficialmente en vigor. Afortunadamente, el viernes se desdecía y optaba, razonablemente, por «esperar un tiempo prudencial» antes de pretender impulsar cualquier iniciativa política de calado.

Demos tiempo al tiempo. Dejemos que la vida, ansiosa como estaba por vivir en paz y en libertad, pueda hacer su transición desde el ayer hasta el mañana. Sin prisa, sin pausa y sin trampa. A pesar de que el día de hoy tenga una hora menos. Pero qué es una hora cuando tenemos todo el futuro por delante. Y todo el pasado por detrás.

izubero@diario-elcorreo.com



Vocento
[an error occurred while processing this directive]