El gigante alemán de la industria farmacéutica Bayer logró ayer uno de sus mayores triunfos comerciales en sus 142 años de historia al derrotar a su rival Merck en el curso de una crucial partida de póker que duró 17 horas y en la que estaba en juego el futuro del mayor fabricante de anticonceptivos del mundo, la firma berlinesa Schering.
En una espectacular decisión anunciada el jueves en la noche, el gigante de Leverkusen presentó una oferta de 86 euros por acción para adquirir Schering, con la que superaba en un 12% la propuesta de 77 euros hecha por Merck hace una semana y que había sido rechazada como «insuficiente» por los ejecutivos de la compañía.
En total, Bayer deberá desembolsar 16.300 millones de euros en una operación que ya ha sido calificada como la más importante en la historia del la industria farmacéutica alemana. La compra consolidará su posición de líder en el país y le colocará entre los doce consorcios del sector más importantes del mundo.
La partida finalizó cuando los ejecutivos de Merck anunciaron que no ampliarían su oferta y que se retiraban de la puja. «No está justificado ofrecer más de 77 euros por acción de Schering», argumentaron.
Yasmin y Betaseron
La fusión devolverá a la industria farmacéutica alemana el lugar predominante que perdió en las últimas dos décadas. El nuevo gigante, que pasará a llamarse 'Bayer-Schering Pharma' y que fijará su sede en Berlín, tendrá unas ventas cercanas a los 15.000 millones de euros anuales y dará acceso a Bayer al anticonceptivo Yasmin, el de mayor venta del mundo, y a Betaseron, el medicamento contra la multiesclerosois con la que Schering esperaba alcanzar un volumen de ventas anual de mil millones de euros.
«Hemos llegado a la conclusión de que Schering no podía permanecer independiente», admitió el jefe de la firma berlinesa, Hubertus Erlen, al recomendar a sus accionistas que acepten la OPA de Bayer. «Juntos, formaremos un grupo competitivo mundial de alto nivel», añadió.
La fusión producirá unas sinergias de 700 millones de euros anuales a partir del tercer año, mientras que se estiman unos costes de reestructuración de 1.000 millones.
Pero, inevitablemente, la operación también tiene su lado negativo, que fue anunciado por el presidente de Bayer, Werner Wemnning, quien admitió que el excedente laboral pude alcanzar los 6.000 trabajadores del nuevo grupo, casi el 10% de los 57.000 que suman ambos grupos.