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Sábado, 25 de marzo de 2006
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ECONOMÍA
LUIS ATIENZA, PRESIDENTE DE RED ELÉCTRICA
«Alemania también recurrió al interés nacional para crear E.on»
Sostiene que el Gobierno está legitimado a esgrimir ese mismo argumento ante la falta de un mercado común
Luis Atienza asistió a un acto con antiguos alumnos de la Comercial de Deusto. /MITXEL ATRIO
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Aunque ha desempeñado numerosos cargos políticos -consejero vasco de Economía, ministro de Agricultura...-, Luis Atienza, ahora presidente de Red Eléctrica, se niega a hacer valoraciones políticas sobre la OPA de E.on sobre Endesa y las maniobras del Gobierno para frenarla. Sólo accede a lanzar mensajes de aplicación general, sin referirse en en ningún caso al gigante alemán. Pero de ellos se puede deducir su posición sobre este debate: es perfectamente legítimo que el Ejecutivo proteja los intereses nacionales porque nadie más va a hacerlo ante la falta de un mercado común europeo de la energía. La propia Alemania recurrió a este argumento para crear E.on en contra del veto del Tribunal de Competencia de ese país. Atienza asistió ayer en Bilbao a un encuentro con antiguos alumnos organizado por la Universidad Comercial de Deusto.

-¿Cree realmente que la compra de Endesa por parte de E.on supone un riesgo para la seguridad de suministro energético en España?

-No puedo contestar a esa pregunta. Sólo puedo decir que no es un proceso de consolidación normal porque hay elementos de carácter estratégico en juego; sobre todo, para España, que es una isla energética. Los intereses nacionales en este campo son tan relevantes que el propio Gobierno alemán recurrió a ellos para autorizar la fusión de E.on y Rhurgas en contra del Tribunal de Competencia del país, que vetó la operación. En materia energética, los movimientos corporativos no son cuestión de mercado: es política con mayúsculas.

-¿Por qué la OPA de E.on atenta contra los intereses nacionales? ¿Considera que puedan darse situaciones de conflicto en las que la empresa alemana prime a su propio país frente a España?

-Sí. Pueden surgir conflictos de intereses si hay escasez de suministro y un operador tiene que elegir dónde racionar. Y el problema es que no existe, a escala europea, un sistema de arbitraje para solucionar esas situaciones. Si, por ejemplo, Francia tiene alguna dificultad, lo primero que hará EDF es cortar las exportaciones a España para asegurar el suministro a los consumidores galos. No hay solidaridad europea en el sector energético para compartir riesgos o respuestas a eventuales crisis. En defensa, por contra, sí estamos dentro de una alianza, con lo que un italiano está igual de protegido que un español. En energía eso no ocurre. No se comparten las reservas energéticas si hay un problema de abastecimiento.

-Se supone que la cumbre europea celebrada hasta ayer tenía que avanzar en la creación de una política energética común. Pero ha sido un rotundo fracaso.

-No existe una política común en la UE porque los estados miembro no quieren. Se oponen a ceder soberanía en este terreno. Se niegan a condicionar la seguridad de suministro de sus consumidores a otros intereses. Y no puede plantearse una posición en el ámbito de la libre circulación de la energía sin tener en cuenta este elemento.

-¿No cree que las medidas proteccionistas adoptadas por algunos gobiernos son un freno al desarrollo de un mercado común?

-No considero que hay una ola de proteccionismo. Insisto en que debajo de este debate subyace la necesidad de proteger los intereses nacionales porque las condiciones de cada país son muy diferentes. En la mayor parte de ellos los operadores están bajo control público. En Alemania, por ejemplo, no existe una separación entre transportistas y operadores porque E.on es un monopolio verticalmente integrado. Está en la prehistoria de la liberalización.

-Parece que en el dilema entre campeones nacionales o europeos se queda con la primera opción.

-No. Yo no creo en los campeones nacionales. Soy partidario de tener operadores fuertes y también de la integración del gas y la electricidad. Pero para realizar ese proceso de concentración es necesario garantizar primero la protección de los intereses nacionales de España.

La apuesta por el gas

-España ha hecho una gran apuesta por el gas como fuente de energía. Sin embargo, su precio se ha disparado y las tensiones entre Rusia y Ucrania han puesto de relieve el problema de depender de esta materia prima. ¿Puede haberse equivocado en su enfoque?

-El gas tiene ya un peso cercano al 30% en el 'mix' de generación. Yo no puede hacer valoraciones sobre si es un porcentaje alto o bajo. Sólo contribuir a que se abra un debate necesario sobre las fuentes de energía. En el gas, por ejemplo, hay serias carencias en el sistema de almacenamiento y una gran dependencia de Argelia. Y las renovables, por mucho que se han potenciado, sólo aportan el 8% del suministro y pueden fallar, con lo que deben estar respaldadas por otras tecnologías. En España se depende en exceso del agua y del viento, y las dos dependen del hombre del tiempo. Como presidente de Red Eléctrica he tenido que estar más atento de las previsiones meteorológicas que cuando era ministro de Agricultura.

-Queda la nuclear. Con la boca pequeña, son numerosos los miembros del Gobierno que han planteado la necesidad de levantar la moratoria e impulsar esta tecnología, en contra del programa electoral del PSOE. Pero parece que el Ejecutivo no se atreve a dar el paso ante el rechazo social que suscita.

-Como decía antes, creo que hace falta abrir un debate y estudiar las ventajas y desventajas. Desde el punto de vista económico, los actuales precios del petróleo y el gas hacen interesante la opción nuclear. Pero está el rechazo social. Y no se puede volver a esta tecnología sin el consenso suficiente, que hoy por hoy no veo ni cercano ni fácil. En gran parte creo que esta oposición de debe a la falta de conocimiento. La gente no sabe de dónde viene la energía. No tiene percepción sobre el riesgo de que falle el suministro y por eso rechaza las infraestructuras energéticas y no así las carreteras.

-¿Hay riesgo de apagones?

-No se plantean problemas a corto plazo. Hay capacidad de generación suficiente. El debate sobre las fuentes de energía es un asunto a medio-largo plazo para solucionar cuestiones como la excesiva dependencia de España, que importa el 80% de lo que consume. La demanda de electricidad en este país crece muy rápido y considero que todavía queda mucho camino por recorrer en materia de ahorro energético. En España se colocan cerca de un millón de equipos de aire acondicionado al año, que consumen el equivalente a dos centrales nucleares.

-El Gobierno ha subido las tarifas eléctricas ante la presión de las empresas del sector. ¿Se mantendrán al alza?

-Creo que deben reflejar los costes y evolucionarán en función de cómo lo hagan los precios del petróleo y el gas, que no se espera que bajen. Creo, de todas formas, que hay una excesiva sensibilidad sobre este asunto porque un alza del 5% apenas supone cinco céntimos de euro al día para una familia, que son 1,5 euros al mes.



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