El Correo Digital
Viernes, 24 de marzo de 2006
 Webmail    Alertas   Envío de titulares    Página de inicio
PORTADA ÚLTIMA HORA ECONOMÍA DEPORTES OCIO CLASIFICADOS SERVICIOS CENTRO COMERCIAL PORTALES
Suscríbete al diario en papel
Disfruta de sus ventajas

Promociones
Las mejores ofertas en kiosko y tienda

Puntos de venta
Vayas donde vayas, allí estamos

Taller de prensa para escolares

Tarifas publicidad
Cómo anunciarse
PORTADA
cumbre en bruselas
La UE tropieza con serias dificultades para aprobar una política energética común
Alemania expresa su oposición directa a transferir competencias a las instituciones europeas en esta materia, pero propone una mayor coordinación
La UE tropieza con serias dificultades para aprobar una política energética común
CUMBRE. El primer ministro británico, Tony Blair, y la canciller Angela Merkel, antes de que se iniciara el Consejo Europeo. / EFE
Imprimir noticiaImprimirEnviar noticiaEnviar

Publicidad

La instauración de una verdadera política energética común parecía anoche fuera del alcance de la UE a medida que trascendían las posiciones mantenidas por los socios comunitarios durante la cena que sus jefes de Estado o de Gobierno celebraron ayer en Bruselas para debatir ese asunto. La cumbre europea consagrada a este asunto, que finaliza hoy, se celebra en plena polémica sobre las medidas proteccionistas adoptadas por diversos socios de la Unión -España, entre ellos- para preservar sus propias industrias.

La canciller alemana, Angela Merkel, abordó este espinoso asunto horas antes de la cumbre europea, durante una reunión del Partido Popular Europeo. En una clara defensa de la OPA lanzada por el gigante germano E.on sobre Endesa, que ha sido 'torpedeada' por el Gobierno español, abogó por la creación de «campeones europeos» en el sector y reclamó que se eviten «reacciones nacionalistas» en los procesos de fusión transfronteriza.

Sin embargo, también expresó sus reservas a ceder a la UE más competencias para la creación de un mercado común de la energía. En su opinión, basta con una «mejor coordinación» de las políticas de los Veinticinco. Ella misma introdujo la discusión durante la citada cena a instancias de Austria, que ejerce la presidencia de turno de la Unión. En una exposición general sobre el tema, dejó entrever sus puntos de vista favorables a la coordinación entre los países en materia energética, al mejor conocimiento de la situación real de cada uno, a las estrategias comunes de ahorro y a la diversificación de las fuentes de aprovisionamiento. En este último aspecto coincide con el primer ministro británico, Tony Blair, inquieto por el agotamiento de las reservas del Mar del Norte.

Pero no se declaró de ninguna manera proclive a crear con la energía una nueva política común de la UE - como la agrícola, la de la competencia o la de pesca-, con atribuciones expresamente cedidas a las instituciones comunitarias y con la creación de algunas nuevas. Por ejemplo, un regulador de los 25, como pretende Bruselas.

La posición alemana es determinante para la consecución de este objetivo, auténtica clave de la estrategia que ha diseñado el Ejecutivo comunitario. Y no sólo por el peso específico de ese país en la construcción europea, sino por el control que ejerce sobre una parte muy significativa de los aprovisionamientos de gas a través de las grandes empresas germanas que tienen reservados hasta 2015, y aún más adelante, el usufructo de los gasoductos estratégicos. Berlín desarrolla desde hace años una política exterior en la que privilegia sus relaciones con Moscú por intereses energéticos. Ha invertido en la explotación de los yacimientos petrolíferos y gasistas rusos, obtiene de ellos el 35% de su aprovisionamiento energético primario y, por ello, cuenta con una interlocución privilegiada con el Kremlin.

Tibia formulación

Desprovista de elementos 'comunitarizados', la política energética de la UE que el Consejo Europeo sancionará probablemente hoy constituye una formulación tímida para un problema de proporciones enormes.

El borrador de conclusiones de la cumbre abogaba anoche por una política energética que tenga por objeto la eficacia, la coherencia entre los estados miembros y la compatibilidad entre las actuaciones desarrolladas en la Unión. Además, debe cumplir «de modo equilibrado los tres objetivos de seguridad de suministro, competitividad y sostenibilidad medioambiental».

Las referencias a una coordinación de la política exterior de los 25 con sus necesidades estratégicas de aprovisionamiento energético parecían condenadas al olvido, aunque no las que encuadraban la política energética de la UE «en perspectivas comunes sobre la oferta y la demanda a largo plazo, y en una evaluación objetiva y transparente de las ventajas e inconvenientes de todas las fuentes de energía».

En el debate de la tarde, José Luis Rodríguez Zapatero defendió la eliminación de las «asimetrías existentes entre los diferentes estados miembros, antes de proceder a la plena liberalización de los mercados».

El presidente de la patronal europea Unice, el francés Ernest-Antoine Seilleire, y el de la Confederación Europea de Sindicatos, Cándido Méndez, intervinieron en su condición de interlocutores sociales ante los líderes europeos por primera vez en una cumbre. El primero, quien provocó las iras de Jacques Chirac por expresarse en inglés y que abandonó la sala seguido de los ministros galos que le acompañaban, reclamó la interconexión de los mercados nacionales energéticos y el mantenimiento de la energía nuclear como una opción válida. El segundo abogó por el establecimiento de una política energética común.

El máximo responsable del BCE, Jean Claude Trichet, que también fue oído por el Consejo Europeo, insistió en los preocupantes diferenciales de la UE con Estados Unidos en productividad, calidad de la enseñanza superior, I+D y creación de empresas.



Vocento
[an error occurred while processing this directive]