Yoji Yamada, cineasta japonés de dilatada carrera que goza de notable prestigio desde la excelente acogida internacional de 'El ocaso del samurái', toma de nuevo las salas con 'The Hidden Blade', basándose en los relatos del novelista nipón Shuhei Fujisawa, un periodista y escritor superventas de larga trayectoria en su país de origen.
El Japón del siglo XIX es el escenario de un relato dramático con intenciones históricas que apunta hacia la aparición de la cultura occidental en el País del Sol Naciente, en un momento clave, cuando la influencia de los samuráis perdía fuerza. La vida cotidiana de este icono clave en Oriente, con sus conflictos, alegrías y tristezas, es representada evocando con nostalgia y sensibilidad un mundo ya desaparecido, sin olvidar su lado más violento y amargo.
'The Hidden Blade' se centra en el clan Unasaka, cuyo feudo está situado en la costa noroccidental de Japón, a mediados del siglo XIX, cuando la época shogun parecía toparse con el final de sus días de esplendor y las nuevas técnicas de guerra con armas de fuego se iban extendiendo. A las puertas de un agitado período de cambio social, el samurái protagonista de la historia, interpretado por Munezo Katagiri -actor visto en producciones occidentales como 'Mistery Train' de Jim Jarmusch- se ve involucrado en una serie de acontecimientos violentos debido a la instrucción que ha recibido: una técnica esotérica y celosamente custodiada de espada.
Amores prohibidos
Este entuerto ensombrece su creciente pasión por una mujer de una casta inferior, encarnada por Takako Matsu, que ha entrado a trabajar en su casa. Su objeto de deseo es una sirvienta que recibe la educación para contraer un matrimonio de provecho, pero el amor se desvanece mientras el guerrero estudia la nueva ciencia de la artillería y recibe órdenes de matar a un viejo compañero, Samon Shimada (Hidetaka Yoshioka).
En el largometraje 78º de su extensa filmografía, Yamada vuelve a asumir el reto de rodar una historia de Shuhei Fujisawa, al igual que en 'El ocaso del samurái', reuniendo varios relatos de lucha de katanas y amor prohibido. Recomendable para los seguidores de la pausada cinematografía de ojos rasgados, que en este caso aúna escenas sensibles con imágenes agresivas.