El hallazgo del arsenal se produjo a última hora del miércoles en un granero de Bach, localidad del departamento de Lot situada a 32 kilómetros de Cahors (suroeste de Francia). El material estaba cubierto por fardos de paja que un ganadero de la zona guarda en un local que le sirve de almacén, perteneciente a una antigua explotación agrícola fuera de servicio.
Avisados por el propietario, los gendarmes locales descubrieron las siete bombas-lapa ya ensambladas y una voluminosa cantidad de sustancias empleadas en la 650 kilos de polvo de alumnio y de nitrato, seis bidones con clorato. También había 50 temporizadores, 23 detonadores y unos 200 cartuchos del calibre 7,62 milímetros.
Los investigadores creen que el material fue escondido en el pajar no hace mucho a la espera de que algún cómplice acudiera a recogerlo. En concreto, sospechan que se trata de un depósito transitorio preparado por el aparato logístico y destinado a la estructura militar, de la que dependen los comandos armados.
Las fuentes de la investigación consultadas rechazaron de plano la hipótesis de un abandono deliberado en el marco del alto el fuego. "Si ése hubiese sido el caso, los terroristas nos habrían llamado a la comisaría para decirnos que fuéramos a recoger un material peligroso", indicó un mando policial.
Las comprobaciones emprendidas no han permitido, por ahora, establecer vínculos entre el arsenal y otros casos de ETA investigados en Francia. Los policías de la División Nacional Antiterrorista y de la Policía Judicial de Toulouse, encargados del asunto por la Fiscalía de París, esperan el resultado de los análisis de las sustancias confiscadas para saber si proceden de atracos perpetrados en los últimos meses en suelo galo y atribuidos a comandos etarras.
El robo de la furgoneta tuvo lugar a las diez y media de la mañana de ayer, último día oficial de actividades armadas antes de su suspensión "permanente" a partir de la pasada medianoche. El vehículo sustraído es una camioneta Citroën Berlingo que su conductor había dejado estacionada con las llaves en el contacto en una calle de Sarroux, localidad del departamento de Corrèze, distante 84 kilómetros de Clermont Ferrand. Nada más ser denunciado el robo la Gendarmería puso en marcha un dispositivo especial de búsqueda denominado Plan Epervier que no dio resultado.