El Correo Digital
Jueves, 23 de marzo de 2006
 Webmail    Alertas   Envío de titulares    Página de inicio
PORTADA ÚLTIMA HORA ECONOMÍA DEPORTES OCIO CLASIFICADOS SERVICIOS CENTRO COMERCIAL PORTALES

DEPORTES
DESDE LAS LETRAS
Celestial
Imprimir noticiaImprimirEnviar noticiaEnviar

Publicidad

Después de la caída en un día que no fue una fiesta, aunque fuera el día de Santiago, nos íbamos a Vilnius con idea de quedarnos la victoria ante el Rytas y así, santa 'Rytas Rytas' lo que se da no se quita.

Primer sermón

En la grada cánticos de alabanza y esperanza en la resurrección. Reaparición del alma brasileña que vagó por el parqué sin pena ni gloria. Pérdidas del TAU tras presión de los lituanos que nos hacían perder la fe. Y los rebotes ofensivos del Rytas repicaban en los oídos vitorianos. Scola negaba el aro una y otra vez y Cukinas, como Santo Tomás, ver para creer. Prigioni, en el Purgatorio y los aleros, venga a tirar piedras y esconder la mano. Sólo los tiros libres y la zona del padre 'Peras' fueron gloria para un equipo como alma en pena.

Segundo sermón

Cukinas, un infierno defensivo y sólo los errores del Lietuvos, las segundas opciones, las recuperaciones y la luz de David nos acercaron al milagro. El acierto de unos y otros, pecado mortal. Pero por fin aparece Scola tras quemarse con el demonio de Cukinas. Esto, junto a los robos de Prigioni y los triples de Hansen, que se multiplicaban como los panes y los peces, mandaron a los lituanos a la hoguera y levantaron al TAU como Lázaro.

El juicio final

En un partido dominado por el Lietuvos, el TAU, apoyado en un celestial Hansen y el arcángel Prigioni, nos llevó de milagro al cielo de cuartos.



Vocento
[an error occurred while processing this directive]