Las declaraciones de alto el fuego de ETA comienzan a tener sabor a magdalena proustiana. Los tres encapuchados que ayer comparecieron ante las cámaras de ETB para leer el breve comunicado recordaban a los tres que leyeron la anterior declaración universal de alto el fuego el 16 de septiembre de 1998. La primera sensación fue de alivio, al pensar que el paisaje humano de este país se va a aligerar de escoltas durante una temporada.
La segunda, de cautela. El comunicado era más bien lacónico y, según pudimos saber a continuación, hoy se publicaría un segundo contrato en la prensa amiga, donde seguramente se incluirá la letra pequeña del contrato.
La lectura del primer comunicado ya expresa que la suspensión de sus actividades terroristas, lo que ellos han llamado «el alto el fuego permanente» no va a ser un gratis total, desde el punto de vista político, tal como presuponía la resolución aprobada en el Congreso de los Diputados el 17 de mayo de 2005 y ha reiterado el presidente Zapatero en muchas ocasiones. Los terroristas explican que la clave del proceso de paz está en los mismos términos que lo han situado en todas sus comparecencias de los dos últimos años: autodeterminación y territorialidad. El lehendakari ha recuperado una palabra que tenía en desuso desde el fin de la tregua anterior: «ilusión» y su derivado «ilusionante». El comunicado de marras termina con una expresión que también ha devenido en clásica: «Jo eta ke independentzia eta sozialismoa lortu arte!», o sea, «dale que te pego hasta conseguir la independencia y el socialismo».
Es hora de no perder la perspectiva. Hay que señalar, que, mientras la mayor parte de los medios y de los partidos hablará hoy de que ETA declara un alto el fuego para abrir un proceso de paz, ETA dice que lo hace para «impulsar un proceso democrático en Euskal Herria». «Permanente» es un adjetivo perfectamente inútil, que equivale al «indefinido» de la tregua del 98. Permanecer es, según el DRAE, «mantenerse sin mutación en un mismo lugar, estado o calidad». Permanente, ¿durante cuánto tiempo? El alto el fuego, ¿implica el cese de la extorsión a los empresarios vascos?
Puestos a recordar la experiencia del 98, guardemos memoria que aquellos catorce meses sirvieron para que ETA se reorganizara, siguiera a sus víctimas del futuro, controlara al entonces portavoz del grupo Parlamentario Socialista, Fernando Buesa, hasta el extremo de hacerle fotos sentado en su escaño del Parlamento vasco. Es preciso que aquel «proceso de paz» fracasó a pesar de la unidad que entonces se dio entre todas las fuerzas democráticas. El único factor positivo es el tono con el que el presidente se dirigió ayer en el Congreso al líder de la oposición, expresándole su confianza, su predisposición a compartir con él información y su agradecimiento institucional por la tarea desarrollada por el Gobierno anterior en la lucha contra el terrorismo, algo verdaderamente inédito en esta legislatura.