El posible encarcelamiento de Arnaldo Otegi y la influencia que pueda tener en un hipotético proceso de paz provocó ayer en el seno del Partido Socialista una cascada de declaraciones no enfrentadas pero sí cargadas de matices, en la que tomaron parte los principales dirigentes a nivel federal y el secretario general del PSE-EE. Tanto José Blanco como Alfredo Pérez Rubalcaba rechazaron de forma explícita que el portavoz de Batasuna sea un «interlocutor» válido para el PSOE mientras no condene la violencia, una postura compartida por Patxi López que, sin embargo, calificó a Otegi como «referente» en la izquierda abertzale y dirigió un mensaje contra Fernando Grande-Marlaska al afirmar que no le gusta «tanto juez metido a político o médico».