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Miércoles, 22 de marzo de 2006
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Las treguas anteriores
Las treguas anteriores
Tregua anunciada el 22 de marzo de 2006. /Archivo
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La organización terrorista ETA ha anunciado, al menos en diez ocasiones, el cese de sus acciones violentas, si bien la que entró en vigor el 18 de septiembre de 1998 fue la primera anunciada como "unilateral e indefinida", aunque la misma ETA la dio por finalizada el 3 de diciembre de 1999. A estos anuncios hay que sumar el efectuado por la banda terrorista el 18 de febrero de 2004, circunscrito exclusivamente a Cataluña, y que supuso la primera dirigida a una sola comunidad autónoma.
Los setenta
Las demandas de alto el fuego por parte de los distintos Ejecutivos han sido constantes, como la solicitada por el Gobierno de Adolfo Suárez en diciembre de 1977. Según ha revelado el diario vasco ‘Egin’, a cambio de la tregua el Ejecutivo legalizaría los tres partidos abertzales HASI, LAIA y EIA. ETA exigía como condición para dar una tregua que el "Estado español" reconociera la alternativa KAS. En junio de 1978, la "cúpula" etarra se mostró dispuesta a un "alto el fuego", siempre que se devolviesen al pueblo vasco los "derechos" contenidos en dicha alternativa, según reveló el boletín "Jotake", órgano de los Komités Abertzales Socialistas, integrados en KAS.
En julio de 1979 se produjo una "tregua" tácita que fue rota el día 29 al afirmar la banda armada, en una rueda de prensa clandestina, que el Gobierno no había cumplido lo pactado tras dar por concluida la campaña "Con el Estatuto, los presos a casa",iniciada en junio.
Los ochenta
El 27 de febrero de 1981, cuatro días después de la intentona golpista de Tejero, ETA-pm comunicó una tregua de un año, que se prolongó hasta agosto del año siguiente, pero que no fue asumida por ETA militar, aunque mantuvo un alto el fuego parcial durante todo el verano. El motivo aludido para el cese de atentados, en medio de una creciente escalada de violencia, fue el de "no crear más problemas ni cooperar al riesgo de un golpe militar". Estas negociaciones, en las que mediaron Mario Onaindía y Juan María Bandrés, de Euskadiko Ezquerra (EE), culminaron con el plan de reinserción social de etarras, lo que causó en el aniversario de la tregua la escisión y posterior desaparición de la rama político-militar de ETA, muchos de cuyos miembros se acogieron a dicho plan.
El 5 de septiembre de 1987, ETA difundió un comunicado a través de Egin, en el que rechazaba la tregua solicitada por el Ejecutivo socialista y exigía negociar con los "poderes reales" (pretendía que el Gobierno designase como interlocutor a un representante que no perteneciese a la esfera policial, reclamando la presencia de un representante del Ejército español, "que pueda garantizar los acuerdos").
El 29 de enero de 1988, la banda armada ofreció al Gabinete de González una tregua de 60 días para reanudar el diálogo. El 19 febrero el Ejecutivo anunció la apertura de negociaciones, al comprobar que no hubo atentados desde que se produjo la oferta. Pero el secuestro del empresario Emiliano Revilla, el 24 de marzo, junto a otros atentados posteriores, acabó con el diálogo. Tras la liberación de Revilla, ETA hizo pública, el 2 de noviembre, una nueva oferta de interrupción de la violencia, pero nuevamente condicionada a la negociación de la "alternativa KAS".
El 8 de enero de 1989, la organización terrorista anunció una "tregua unilateral" de 15 días para demostrar "su buena voluntad" negociadora, acogida con cautela y escepticismo por las fuerzas políticas.
Los noventa
Seis días más tarde, Rafael Vera y Eugenio Etxebeste volvieron a encontrarse en Argel, siendo éste el primer paso de un proceso de diálogo repartido en tres fases. Este "alto el fuego" fue prorrogado del 22 de enero hasta el 26 de marzo con el fin de continuar el diálogo de Argel. Al día siguiente de expirar la tregua se prorrogó hasta el 24 de junio, pero no se llegó hasta esta fecha, ya que la banda terrorista terminó con ella el 4 de abril.
En diciembre de 1991, ETA volvió a ofrecer una tregua de dos meses para retomar el diálogo, pero a cambio de ciertas condiciones, entre ellas que Vera se trasladase a la capital dominicana, Santo Domingo, para contactar con ‘Antxon’ y, más tarde, trasladarse a un país neutral.
La banda, además, exigía un "compromiso formal" de incorporación de otros representantes y como condición previa que el Gobierno suscribiese públicamente los "ocho puntos" de Argel. Sin embargo, el Ejecutivo se mostró contrario a reanudar el diálogo en el punto donde quedó tras la ruptura de las negociaciones.
A comienzos de febrero de 1992, ETA ofreció nuevamente una tregua de dos meses sin atentar para continuar con el diálogo. Con el fin de intimidar dijo que en caso contrario podía ser un año muy trágico para España (Olimpiadas y Expo). El 10 de julio de 1992, ETA ofreció una tregua de 60 días para abrir una "negociación política con el Gobierno". A finales de marzo, la Policía francesa había detenido en Bidart (Francia) a la Ejecutiva etarra, encabezada por Francisco Múgica Garmendia, ‘Pakito’.
La penúltima oferta de tregua se produjo el 23 de junio de 1996 por medio de Egin y comprendía una semana de cese de las acciones (hasta las doce de la noche del primero de julio). La banda armada mantenía secuestrado al funcionario de prisiones José Antonio Ortega Lara. Los firmantes del Pacto de Ajuria Enea se comprometieron a iniciar el diálogo con ETA si liberaba a Ortega, si suspendía de forma completa y prolongada sus acciones armadas y aceptaba la pluralidad de opciones políticas en Euskadi. Sin embargo, la tregua ofrecida por la banda terrorista tenía como fin provocar discrepancias entre los partidos del bloque democrático, según documentos de ETA divulgados por la cadena SER, tomar la iniciativa y estudiar la reacción de las organizaciones de su entorno ante una situación como ésa.
El 20 de noviembre de 1997, ETA anunció en un comunicado publicado por el diario ‘Egin’, la "suspensión total" de todas las actividades en lo que denomina "frente de las cárceles". Esta tregua parcial fue acogida favorablemente por el PNV e IU, mientras que el Gobierno y el PSOE la interpretaron como un intento de dividir a los demócratas.
El 23 de junio de 1998, ETA anunció en un comunicado publicado en Egin el fin de una tregua a la Ertzaintza que supuestamente había comenzado siete meses antes. ETA aseguró que esa tregua no se había hecho pública pero que sí la conocía el sindicato ELA, mayoritario en el cuerpo. El consejero vasco de Interior, Juan María Atutxa, negó su existencia y ELA no aclaró el asunto.
El 16 de septiembre de 1998 la organización terrorista anunció, por primera vez en su historia, un alto el fuego total, "unilateral" e "indefinido", aunque señaló que la continuidad de esta tregua "la marcarán los acontecimientos y pasos que desde este momento se den". Cuatro días antes, los partidos nacionalistas vascos (PNV, EA, EH (antes HB), IU y diecinueve organizaciones sociales y sindicales vascas habían firmado la Declaración de Lizarra.
El Gobierno acogió la tregua inicialmente con escepticismo e incluso el ministro del Interior, Jaime Mayor Oreja, la calificó de "tregua-trampa". A lo largo de la tregua, se decidió el acercamiento, escalonado, de más de un centenar de reclusos de la banda a prisiones del País Vasco. El contacto mantenido por los representantes del Gobierno y de ETA, con la mediación del obispo Juan María Uriarte, no registró ningún acercamiento en las posturas de ambas partes. En los tres meses posteriores, el Gobierno y la organización terrorista intercambiaron cartas pero no volvieron a entablar diálogo. El 28 de noviembre ETA anunció que el 3 de diciembre finalizaba la tregua que había mantenido durante más de catorce meses.
El 18 de febrero de 2004, ETA anunció la suspensión de todas sus "acciones armadas" en Cataluña, desde el 1 de enero, por el "empuje de las fuerzas independentistas" y la "concienciación sobre el derecho a la autodeterminación" en los últimos años en Cataluña.



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