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Miércoles, 22 de marzo de 2006
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POLÍTICA
eta declara la tregua
Historia de las conversaciones con ETA
Suiza fue escenario de la primera reunión de enviados del Gobierno con la banda, en 1976, y de la última, en 1999
Las primeras conversaciones entre representantes del Gobierno español y ETA se celebraron en noviembre de 1976 en Suiza. Las últimas, en mayo de 1999, tuvieron también como escenario este mismo país. En medio se han producido numerosos contactos con la banda terrorista que se desarrollaron en Francia, Andorra, la República Dominicana, España o Argelia. Este último país albergó entre enero y marzo de 1989 el proceso de conversaciones de más alto nivel, que fue roto por la organización terrorista.
Historia de las conversaciones con ETA
Un miembro de ETA dispara en un monte francés durante un entrenamiento. /Archivo
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Los contactos con ETA se pusieron en marcha en la Transición ante el convencimiento de todos los partidos de que había que conseguir la integración en el sistema democrático de los grupos terroristas, y para ello se ofrecían medidas de gracia y planes de reinserción. El consenso generalizado sobre la necesidad de aplicar esta política comenzó a quebrarse a mitad de los años noventa, al tiempo que se asentaba la idea de intentar conseguir la derrota policial de ETA. Sobre esta base se firmó el Acuerdo por las Libertades y contra el Terrorismo, en el año 2000, que entró en crisis en el debate sobre el estado de la nación, a causa de las diferencias entre el PSOE y el PP.
La primera reunión entre una rama de ETA y un representante del Gobierno español tuvo lugar en noviembre de 1976 en Ginebra. El entonces comandante Angel Ugarte, jefe de los servicios de inteligencia en el País Vasco, se reunió con los dirigentes de ETA-pm Xabier Garaialde, "Erreka", y Jesús María Muñoa, "Txaflis". Tras este encuentro se concertó una segunda reunión, en diciembre, también en Ginebra, a la que, además de los dirigentes "polimilis", acudieron en representación de ETA militar José Manuel Pagoaga, "Peixoto", y José Luis Ansola Larrañaga, "Peio el Viejo".
El Gobierno planteó la posibilidad de que las dos ramas de ETA declararan una tregua de varios meses para discutir posibles medidas de amnistía. En la reunión se expusieron los planes de reforma política del Gobierno de Adolfo Suárez. La reunión fue un fracaso. ETA-militar calificó de "desvergüenza" la propuesta del Gobierno. "Peixoto" afirmó que no tenía nada que hablar con los militares y que "si querían negociar algo, que diesen la amnistía total y las libertades y que después pidiesen otra entrevista".
En enero de 1977, el comandante Ugarte se reunió en un hotel de Bilbao con una representación de KAS encabezada por Santiago Brouard y en los meses siguientes mantuvo varios encuentros con los representantes de ETApm que, más tarde, continuaron los contactos con el comisario Margarida. Garaialde, que luego fue dirigente de Euskadiko Ezkerra, consideró que en 1977 "hubo una posibilidad real de acabar con los tiros y se frustró, en parte porque los milis (miembros de ETA-militar) no quisieron, pero también porque el Gobierno no sabía a que estaba jugando. Hizo concesiones sin pedir contrapartidas, pero a la vez no hizo concesiones suficientemente generosas. Fue un cambalache".
El intercambio de mensajes a través de intermediarios prosiguió pese a la falta de acuerdos iniciales. En 1978, el Gobierno ofreció a ETAm celebrar otra reunión en Ginebra a la que acudiría el ministro de la Gobernación, Rodolfo Martín Villa, pero el encuentro no se celebró porque la banda exigió que la negociación fuera pública. Ese mismo año, uno de los intermediarios entre el Gobierno y ETA, el periodista José María Portell, fue asesinado por la banda.
El único resultado exitoso de los contactos con ETA fue el alcanzado en las conversaciones iniciadas en el verano de 1982 por los dirigentes de Euskadiko Ezkerra Mario Onaindia y Juan María Bandrés con el ministro del Interior, Juan José Rosón. El resultado fue la puesta en marcha de la política de reinserción para los miembros de ETA político militar VII Asamblea, que acordó su autodisolución. En apenas dos años, casi 150 miembros de esta organización salieron de la cárcel o regresaron de Francia y se integraron en la sociedad vasca.
Con los socialistas, a los que correspondió gestionar el acuerdo alcanzado por Rosón, los intentos de contactar con ETA se repitieron en diversas ocasiones utilizando a diversos intermediarios y mensajeros. En 1984, el entonces comandante de la Guardia Civil Enrique Rodríguez Galindo se reunió en Andorra con el máximo dirigente de ETA Txomin Iturbe, sin que del encuentro saliera ningún acuerdo. En junio del mismo año, fueron varios jesuitas los que se reunieron con Iturbe en París para transmitirle un mensaje del Gobierno. El dirigente etarra les dijo que quería negociar con una delegación en la que hubiera militares, cuestión rechazada por el Ejecutivo.
El intento más serio fue alentado por el Gobierno francés. El embajador en Madrid, Pierre Guidoni, transmitió un mensaje a ETA a través de dirigentes de Herri Batasuna advirtiendo que París actuaría policialmente contra la banda si ésta no se avenía a negociar. Además, dio una cita a ETA para las 10 horas del 22 de septiembre de 1984 en Burdeos, donde acudirían enviados del Gobierno español. La organización terrorista no se presentó y, en respuesta, Francia concedió las primeras extradiciones de etarras.
Conversaciones de Argel
La detención de Txomin Iturbe, en abril de 1986, su deportación de Gabón y su traslado poserior a Argelia fue el primer paso de un proceso que tres años más tarde desembocó en las Conversaciones de Argel entre el Gobierno y ETA.
La presencia de Iturbe en Argel, arropado por una treintena de etarras, fue aprovechado por el Gobierno para enviar diversos intermediarios para tantear las posibilidades de poner en marcha un proceso formal de negociaciones. Iturbe falleció en febrero de 1987, cuando no se había pasado del preámbulo de estos contactos. Su papel fue ocupado en el verano siguiente por Eugenio Etxebeste, "Antxon", trasladado desde Santo Domingo. Dos comisarios de policía y el delegado del Gobierno en Euskadi Julen Elgorriaga fueron los encargados de mantener las primeras reuniones con Etxebeste.
Las conversaciones oficiales, sin embargo, no se iniciaron hasta enero de 1989, a raíz del anuncio de ETA de una tregua de quince días que fue ampliada posteriormente. Rafel Vera y Juan Manuel Eguiagaray se trasladaron a Argel donde, a lo largo de los tres meses siguientes, celebraron un total de seis reuniones con "Antxón", Ignacio Arakama, "Makario" y Belén González.
El proceso de Argel fue interrumpido por la propia ETA que exigió el traslado de tres dirigentes encarcelados en Francia y el establecimiento de una mesa entre el PSOE y HB. Al negar el Gobierno esta reclamación, ETA lanzó un ultimátum que concluyó con la vuelta a la actividad terrorista.
Contactos posteriores
Todos los miembros de ETA que se encontraban instalados en Argel fueron deportados tras la ruptura de las conversaciones. Los tres representantes de ETA fueron enviados a Santo Domingo, a donde se trasladó, en marzo de 1990, el ex director de Política Interior, Rafael de Francisco, que celebró varias reuniones con "Antxón" para tratar de reanudar las conversaciones.
Además de las entrevistas personales del enviado del Gobierno, se registró el intercambio de mensajes por fax e, incluso, llamadas telefónicas entre el representante etarra y el secretario de Estado para la Seguridad, Rafael Vera, que no condujeron a ninguna parte. Estos contactos se prolongaron hasta principios del año 1992.
El Gobierno, además, puso en marcha en mayo de 1992 lo que se denominó la "operación Azkoiti", un intento de negociar con el dirigente de ETA José Luis Arrieta Zubimendi, "Azkoiti", que fue excarcelado con este propósito por las autoridades francesas. El Ejecutivo pensó que sería más fácil un acuerdo con ETA debilitada por la operación de Bidart.
"Azkoiti", arropado por los abogados Iñaki Esnaola y Christianne Fandó, realizó algunas gestiones a lo largo de varios meses y mantuvo reuniones con diversos miembros de la banda terrorista, pero no se atrevió a distanciarse de la ejecutiva de ETA que se oponía a este intento negociador. Arrieta aprovechó su puesta en libertad para volver a la clandestinidad, a mediados de 1993, poniendo fin al intento del Gobierno. En 1993, además, hubo otros intentos de contactar con ETA por parte de representantes del Gobierno francés, del Gobierno español y del PSOE que no dieron resultado y que fueron cortados por el ministro del Interior, Antoni Asunción.
El último intento de preparar unas conversaciones por los Gobiernos de Felipe González fue protagonizado por Margarita Robles, como número dos de Interior, y por el premio nobel de la Paz Adolfo Pérez Esquivel, a partir de septiembre de 1995. Pérez Esquivel actuó como mediador, trayendo y llevando mensajes para concretar una reunión con ETA. Todo este proceso se desarrolló en medio de una intensa campaña de atentados terroristas y dos secuestros. El Gobierno y ETA llegaron a pactar la celebración de una reunión en Roma, que no llegó a celebrarse porque el PSOE perdió las elecciones de 1996 y el PP cortó esos contactos.
Suiza
Los populares mantuvieron una política contraria a negociar con ETA, aunque al declararse la tregua de septiembre de 1998, José María Aznar mostró su disposición a reunirse con la organización terrorista.
Utilizando como intermediario al entonces obispo de Zamora, Juan María Uriarte, tres enviados del presidente del Gobierno -el jefe de su gabinete, Javier Zarzalejos; el secretario de Estado para la Seguridad, Ricardo Martí Fluxá, y el sociólogo Pedro Arriola- se reunieron el 19 de mayo en Zurich (Suiza) con el dirigente de ETA Mikel Albizu Iriarte, "Antza", y Belén González Peñalva, "Carmen".
En la reunión, que tuvo una duración de dos horas y treinta y cinco minutos, no se llegó a ningún acuerdo pues los enviados de Aznar se negaron a aceptar la autodeterminación, tal y como reclamaba ETA, y a discutir con la banda cuestiones políticas. Aunque se acordó celebrar una nueva reunión, para la que no llegó a fijarse fecha, no hubo segundo encuentro. Las diferencias de ETA con el PNV y EA llevaron a la organización terrorista a considerar rota la tregua en julio de 1999, aunque no hizo pública su decisión hasta el mes de noviembre.



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