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Martes, 21 de marzo de 2006
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OPINIÓN
ARTÍCULOS
Rosa en galeras
Rosa Díez ha sido apartada de la Comisión de Interior del Parlamento Europeo y adscrita a la Comisión de Asuntos Jurídicos. No la ha salvado ni la paridad. La purga ha sido explicada en términos incompatibles por distintos portavoces de su partido, mi señor Zapatero. José Blanco negó que sea una represalia. Bárbara Dürhkop, dijo que es un cambio «normal» para «optimizar recursos». López Garrido y Elena Valenciano explicaron las razones del castigo: el primero denunció una «disonancia» entre ella y el partido y la segunda opinó que «está trabajando en la posición más bien del Partido Popular que en la nuestra».

¿Es optimizar recursos quitar a alguien de una responsabilidad que está desempeñando con brillantez y enviarla a ejercer otra para la que no tiene especial capacitación jurídica?

Rosa Díez es una política de raza, una socialista de ideas claras y verbo cálido y arrebatado cuando la ocasión lo requiere. El personal que vota entiende su rollo. Por eso la vota. Por eso, en las elecciones europeas que ella encabezó, cuando el PP gobernaba con mayoría absoluta, el PSOE sacó 856.000 votos más que en las siguientes, a pesar de que en éstas usted ya era presidente del Gobierno. Rosa recibe en estos días la solidaridad discreta de centenares de socialistas de a pie que le envían mensajes de aliento a su blog (www.bastaya.org), pero sus viejos compañeros de la dirección, sus antiguos amigos, parecen haber enmudecido. Ya explicó Martin Luther King que lo más grave de nuestro tiempo «no son las fechorías de los malvados, sino el escandaloso silencio de las buenas personas».

La acusan de que no defiende la línea política del partido, sino la de la oposición. Pero ella sostiene lo que todos ustedes sostenían hace tres o cuatro años: Pacto Antiterrorista y Ley de Partidos. Le voy a citar unas palabras del presidente del Senado en octubre de 2002: «Aquel pacto, aquella tregua tramposa que permitiría la reorganización de la banda terrorista, aquella estafa moral, devino en lo que se vino a denominar la socialización del terror, en la generalización del miedo.... Ningún Gobierno de España, bajo ninguna condición, cederá ante su chantaje».

Es legítimo que Rojo y todos ustedes hayan cambiado. Podrían haber convocado un Congreso, explicar las circunstancias que aconsejaban un cambio de política, abrir un debate y votar. Pero ustedes dicen mantener las dos herramientas más eficaces que haya tenido nunca la lucha antiterrorista, al tiempo que quitan a Rosa de la comisión de Interior de Estrasburgo por sostenerlas en la práctica. La herramienta que ustedes manejan, presidente, es ese relativismo léxico que les permite estar en todas las posiciones al mismo tiempo.

Discuta con sus compañeros y compañeras de Ejecutiva el significado de las palabras ubicuidad, hemeroteca y memoria. No la histórica; la de verdad.

s.gonzalez@diario-elcorreo.com



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